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Martes, 13 de octubre de 2026
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Travis Knight y la cruzada artesanal de Laika contra la inteligencia artificial: el stop motion como gesto de humanidad

A días del estreno de Wildwood, el director estadounidense volvió a marcar la cancha: para él, el stop motion y la IA representan filosofías opuestas y advierte que el arte sin alma no es arte. Una defensa a ultranza del oficio artesanal en tiempos de algoritmos.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 31 d
Travis Knight y la cruzada artesanal de Laika contra la inteligencia artificial: el stop motion como gesto de humanidad

Yo llegué a la sala con la expectativa de ver un avance, pero me terminó recibiendo Marta, una espectadora de 47 años que hacía cola desde temprano y que me resumió sin querer el espíritu de la noche antes de que apareciera una sola imagen en pantalla. Marta me dijo, mientras acomodaba la bufanda y revisaba la entrada en el celular, que había llevado a sus dos hijas a ver todas las películas de Laika y que esta vez las trajo solas porque las chicas ya son grandes y querían venir por su cuenta. Esa imagen, la de padres que vuelven y de hijos que regresan, es exactamente lo que Travis Knight defiende cuando habla de su estudio y de su manera de entender la animación.

Knight tiene 52 años y una historia con el cine que empezó fuerte: su primera película como director, Kubo y las dos cuerdas mágicas, lo llevó directo a la nominación al Oscar y lo plantó entre los nombres ineludibles de la animación contemporánea. Desde entonces fue moviéndose entre mundos, porque después de aquel debut artesanal se metió en la acción real con Bumblebee y con He-Man y los Masters del Universo, dos films bien distintos a la hora de trabajar el movimiento. Ahora, con Wildwood, vuelve al stop motion y, según él mismo lo presenta, vuelve también al lugar donde se siente más cómodo.

Una filosofía contra una tecnología

Lo que más resonó de la conferencia de prensa previa al estreno no fue tanto la película en sí sino la posición del director frente a la inteligencia artificial, y la verdad es que sus palabras tienen el tono de una declaración de principios. Knight fue terminante al separar dos formas de entender la creación, y lo hizo con frases que dejaron pensando a más de un periodista en la sala. La IA, advirtió, es una tecnología asombrosa pero carece de eso que para él resulta indispensable en cualquier obra.

“La IA es realmente contraria a todo lo que defendemos en Laika, porque en Laika, en el centro de todo lo que hacemos, está el artista.”Travis Knight

Después vino la segunda parte de su razonamiento, y ahí se notó todavía más el costado humano que el director quiere imprimirle a cada uno de sus proyectos. Para Knight, el stop motion tiene una cualidad que la animación generada por computadora no puede replicar, y esa cualidad tiene que ver con el tiempo, con el cuerpo y con la decisión de cada cuadro.

“El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que hacés.”Travis Knight

Wildwood, el proyecto más ambicioso de Laika

  • Duración: 140 minutos, una de las películas de stop motion más largas de la historia reciente del género.
  • Técnica: filmada cuadro a cuadro, a mano, sin intervención de inteligencia artificial en la animación.
  • Producción: a cargo del estudio Laika, que la describe como el proyecto más difícil de su trayectoria.
  • Estreno: previsto para el 23 de octubre en salas.
  • Trama: una historia ambientada en un bosque que funciona como umbral entre lo real y lo imaginario.

Para entender por qué Knight se planta de esa manera hay que mirar lo que está en juego, y en ese sentido el contexto ayuda bastante. La animación con inteligencia artificial avanza a pasos enormes, las grandes productoras ya la usan para acelerar procesos y los debates sobre derechos de imagen y trabajo creativo están más vivos que nunca. En ese escenario, Laika elige ir a contramano: cada fotograma de Wildwood fue construido físicamente antes de ser fotografiado, y eso se nota en la textura, en los detalles y en esa sensación de que los personajes respiran como si alguien los hubiera moldeado con las manos. A la salida del pase, mientras la gente comentaba las escenas del bosque, escuché una frase que me parece que resume todo y que me quedé repitiendo mientras caminaba hacia el colectivo: esto se siente hecho por alguien, no por una máquina, y por eso lo abrazo con los ojos. Esa es, justamente, la cruzada que Knight vino a defender.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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