Un dibujo animado de 1973 describió, sin saberlo, la IA de hoy: la profecía involuntaria de Super Friends
Una computadora que elimina todo trabajo humano, se regala y se cae por un ratón: el guion de Hanna-Barbera parece escrito a la luz de ChatGPT, una actriz virtual y el apagón de Cloudflare.
Hay cosas que uno no espera cruzarse mientras revisa la grilla de los setenta. El tercer episodio de Super Friends, emitido por ABC el 22 de septiembre de 1973, cuenta una historia que suena a titulares de este año: una computadora gigantesca se ofrece gratis, todos la adoptan y un desperfecto mínimo la pone de rodillas. Medio siglo después, OpenAI, una productora londinense y un archivo mal escrito repitieron, casi calcado, cada uno de esos pasos.
La máquina que prometía borrar el trabajo
En 'Professor Goodfellow's G.E.E.C.', el inventor del capítulo presenta su creación como la solución definitiva: nada de esfuerzo físico, mental ni responsabilidad humana. La máquina maneja transporte, fábricas, comercios, publicidad, hasta las cosechas. Es el sueño húmedo de cualquier gurú de Silicon Valley, con la diferencia de que lo dibujó Hanna-Barbera y lo miraron chicos en pijama un sábado a la mañana.
“Ante la pregunta de qué harán los actores y atletas si la máquina hace todo, Goodfellow responde que no serán personas reales sino imágenes electrónicas programadas para ejecutar los movimientos.”Guion de Super Friends, 1973
Eso mismo pasó, palabra más palabra menos, en julio de 2026, cuando la productora británica Particle6 presentó a Tilly Norwood, una actriz que no existe. No es una actriz con photoshop: es un personaje generado íntegramente con inteligencia artificial. La frase del dibujo animado dejó de ser un chiste de ciencia ficción.
- 1973: una computadora central administra todo y se regala. 2026: 900 millones de personas usan ChatGPT cada semana y apenas 50 millones pagan.
- 1973: los humanos son reemplazados por imágenes electrónicas. 2026: aparece la primera actriz generada por IA.
- 1973: un ratón adentro de la máquina apaga al mundo. 2025: un archivo mal configurado deja sin servicio a buena parte de internet.
Cuando el regalo se vuelve problema
El detalle más incómodo para mí es el del modelo de negocio. Cuando el gobierno le dice que no, Goodfellow regala la G.E.E.C. directamente al público. Cero intermediarios, cero costo. La adopción es instantánea. Hoy pasa lo mismo: más de nueve de cada diez usuarios de OpenAI usan el servicio sin pagar un peso. Todos adentro, todos dependientes del mismo servidor.
El guion también avisa lo que nadie quiere escuchar. Un personaje le dice a Goodfellow que una falla mecánica podría causar mucho daño. El inventor lo descarta con un gesto. Minutos después, un ratón se mete en la máquina y se cae todo. El 18 de noviembre de 2025 pasó algo parecido: un archivo de configuración de Cloudflare creció al doble de lo previsto y dejó a oscuras a medio mundo digital al mismo tiempo. Mismo mecanismo, misma fragilidad: un sistema único, centralizado, que cuando se rompe no rompe solo.
Le pregunté a Luca Bevilacqua, becario de nuestro equipo, qué le había llamado la atención del episodio. Me dijo, mientras tomaba mate en la redacción: 'Lo más loco es que los guionistas no estaban profetizando nada. Estaban exagerando para hacer reír a los pibes. Y sin querer, escribieron el manual de uso de la IA actual'. Tiene razón: a veces la ficción le toma el pulso a la realidad antes que los informes técnicos.
¿Y eso para qué sirve?
Sirve para entender que las preguntas que nos hacemos hoy sobre inteligencia artificial no son nuevas. Ya estaban en la pantalla chica hace más de medio siglo, formuladas con la inocencia de un dibujo animado pero con una precisión que asusta. La diferencia es que en 1973 el colapso era de utilería; ahora es de carne y hueso, y nos incluye a todos los que tenemos el celular conectado a la nube.
