Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Tecnología /

Un hospital japonés puso a un robot con IA a orientar visitantes y ordenar mesas: qué se viene en la Argentina y el mundo

El ensayo se hizo en Nagoya con el modelo D1 de Zeals y abre la puerta a más humanoides en hospitales y fábricas. La prueba sirve para juntar datos y empezar a hablar de seguros, capacitación y hasta de cómo llegan estas máquinas a la vida cotidiana.

Por Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia · · hace 13 d
Un hospital japonés puso a un robot con IA a orientar visitantes y ordenar mesas: qué se viene en la Argentina y el mundo

Soy Yamila Riquelme y esto va para quienes todavía se imaginan a los robots como personajes de película. En Japón ya hay uno saludando gente en la entrada de un hospital. La prueba arrancó a fines de agosto de 2026 en Nagoya y la elegida para el debut fue una tarea bien concreta: orientar a los visitantes y despejar las mesas del comedor.

El equipo se llama D1 y lo fabrica Zeals. Mide 129 centímetros, se mueve sobre ruedas y tiene una estructura humanoide pensada para moverse en interiores. En la cara lleva una cámara que le permite reconocer rostros, y de los costados le salen dos brazos que pueden levantar hasta cinco kilos cada uno. Para que se entienda con un ejemplo de casa: es como tener un ayudante que puede servirte una bandeja con la mano izquierda mientras te reconoce con la vista y te dice dónde queda el consultorio.

Qué se probó y por qué importa

La prueba no fue un show técnico sino un ensayo de uso real. Se lo llevó a un espacio cotidiano, el hospital, para ver si la máquina sirve y, sobre todo, para juntar datos con los que entrenarla y mejorarla. El director ejecutivo de Zeals, Masahiro Shimizu, lo planteó así: quieren recolectar información de entrenamiento y comprobar que el robot resulte útil en situaciones de la vida diaria.

  • Orientación a visitantes en la entrada del hospital.
  • Retiro de platos y utensilios de las mesas del comedor.
  • Recolección de horas de operación y datos de comportamiento para entrenar la inteligencia artificial.
  • Plan de fabricar 100 unidades antes de marzo de 2027 y acumular 10.000 horas de uso.

El precio de partida del D1 es de cinco millones de yenes, algo así como 32.000 dólares al cambio. La empresa no piensa venderlos uno por uno como si fueran electrodomésticos: trabaja con distribuidores y socios que ofrecen los equipos en arrendamiento. Es un modelo parecido al que ya se usa con impresoras grandes o con maquinaria industrial: pagás una cuota y el equipo técnico se ocupa del mantenimiento.

La capacitación, el gran tema

Tener el robot no alcanza: hay que enseñarle a la gente a usarlo. Por eso, una empresa de Nagano llamada Kakuichi, que vende acero y sistemas de gestión de energía, proyecta sumar a un humanoide en abril de 2027, justo cuando entren sus empleados recién recibidos. Lo harán junto con Play Robotics y la idea es destinarlo a manufactura, ventas y otras áreas, con el criterio de que aprenda mientras cumple tareas concretas. Su director ejecutivo, Riu Tanaka, fue muy claro: ese desarrollo exige preparar al personal para sacarle jugo al equipo.

Acá me copio una frase de una becaria con la que hablé mientras juntaba material para esta nota: si la gente no entiende al robot, el robot termina siendo un adorno caro. Esa es, justamente, la preocupación que aparece del otro lado del mundo.

“Lo que se viene es una camada de robots con IA en hospitales y fábricas, y eso trae aparejado un mercado de seguros todavía en pañales.”Yamila Riquelme, Universidad y ciencia

Porque sí, hay un punto que suena a ciencia ficción pero ya está en agenda: los seguros. Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para ofrecer pólizas a quienes usen el D1. Masaki Oshiro, gerente de una sucursal de la aseguradora, enumeró los riesgos que ya están mirando: posibles daños a personas o bienes y filtraciones de información por ataques informáticos. La pregunta que sobrevuela es si estos humanos van a tener su propio seguro contra accidentes, como cualquier auto.

Todo esto se inscribe en una política pública concreta. El gobierno japonés se puso como meta llegar a diez millones de robots con IA funcionando antes de 2040. La cifra suena enorme, pero pensada en un país con faltante de personal en hospitales y fábricas deja de parecer exagerada. Las proyecciones de variante media de Naciones Unidas ubican, para ese año, en el 35,3% la proporción de población mayor de 65 años en Japón, lo que explica la urgencia por sumar máquinas que cubran tareas de atención y producción.

¿Y eso para qué sirve?

Sirve para empezar a pensar qué viene después del celular y la notebook. Los robots humanoides ya están saliendo de los laboratorios y de los videos virales para entrar a hospitales, comercios y plantas industriales. Saber cómo se prueban, cuánto cuestan y qué riesgos traen es la diferencia entre recibirlos con los brazos abiertos o quedarnos afuera de la conversación. En la Argentina todavía parece lejano, pero las decisiones que se toman hoy en Nagoya van a marcar la próxima camada de máquinas que vamos a cruzarnos en la calle, en el supermercado y, por qué no, en la guardia de un hospital.

YR
Yamila RiquelmeUniversidad y ciencia

Te puede interesar