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Martes, 13 de octubre de 2026
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Una despedida a la altura de "Presente": el último adiós a Ricardo Soulé en su Quilmes de toda la vida

La familia del fundador de Vox Dei organizó un velatorio abierto en la Casa de las Culturas para recibir a los seguidores que quieran acercarse a darle el último abrazo al músico, que murió a los 76 años después de una internación en el sur del conurbano.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 10 d
Una despedida a la altura de "Presente": el último adiós a Ricardo Soulé en su Quilmes de toda la vida

Lo vi claro mientras bajaba por Rivadavia, antes de llegar a la Casa de las Culturas, cuando una señora de unos sesenta y tantos se cruzó con otra en la vereda y, sin siquiera detenerse, le dijo al pasar: "Yo vengo a despedir a Ricardo, ¿sabés lo que fue 'Presente' en mi vida? Cada vez que la escucho me vuelve a él, al colegio, a los primeros amores, a todo". Esa imagen, esa frase suelta dicha como al descuido entre vecinas que se conocen de toda la vida, me parece que resume mejor que cualquier nota periodística lo que va a pasar en Quilmes este viernes y este sábado: un pueblo que vuelve a la liturgia de despedir a uno de los suyos, y que lo hace como puede y como sabe, con respeto, con memoria y con esa intimidad colectiva que solo se construye cuando un artista forma parte de la banda de sonido de una generación entera.

Y es que Ricardo Soulé no fue un músico más de la enorme cantera del rock argentino: fue un quilmeño de ley, nacido el 15 de marzo de 1950, que a los 17 años ya estaba escribiendo en un banco del Nacional de Quilmes una de las canciones más escuchadas de nuestro cancionero, y que terminó fundando nada menos que Vox Dei, la banda que junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos "Yodi" Godoy cambió para siempre la historia de la música nacional con aquel disco Caliente de 1970, donde quedó grabado para siempre eso de "Es el momento en que estás", un estribillo que funciona casi como un mantra existencial y que, no casualmente, lleva por título "Presente (El momento en que estás)" y que el propio Soulé contaba que había nacido de una separación de quien después terminaría siendo su esposa, una de esas paradojas lindas de la vida en la que el dolor de un desencuentro amoroso se transforma, con el paso de los años, en himno de identificación para miles de oyentes que ni siquiera conocen la historia que le dio origen.

Una despedida con horarios y lugar confirmados

  • El velatorio será abierto al público en la Casa de las Culturas, ubicada en Pasaje Papa Francisco (antes Rivadavia) 383, en pleno Quilmes Centro.
  • Habrá dos franjas de acceso: el viernes desde las 20 hasta la 1 de la madrugada, y el sábado de 7 a 11 de la mañana.
  • La convocatoria fue realizada por los hijos del músico a través de la cuenta oficial del artista, bajo la consigna de rendirle "un hermoso y respetuoso homenaje".
  • Soulé estaba internado en un sanatorio de Quilmes y había suspendido su actividad el 11 de septiembre para encarar un tratamiento junto a su familia.

Después de separarse de Vox Dei en 1974, el guitarrista y violinista construyó una carrera solista que tiene discos para enmarcar y repasar varias veces: Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, entre otros títulos que ratifican a un autor obsesionado con la música como lenguaje y con la palabra como materia prima, algo que se nota también en aquel proyecto descomunal que fue La Biblia de 1971, la versión musical de los textos del Antiguo y Nuevo Testamento que incluyó piezas como "Génesis" y "Libros sapienciales", una obra enorme y ambiciosa que sigue sonando rara y poderosa cada vez que uno se toma el tiempo de escucharla de punta a punta sin apuro y con la cabeza abierta.

A esa trayectoria se le suma, ya en los últimos años, el proyecto que compartió con su hijo Gabriel, Ricardo Soulé y La Bestia Emplumada, una banda que funcionó como puente entre el padre y el heredero musical, y también una etapa como docente de violín, oficio que Soulé ejerció con la misma pasión con la que pisaba un escenario, y que dejó en decenas de alumnos la semilla de un oficio que él había mamado desde chico en los sótanos quilmeños donde arrancó a tocar antes de que el mundo supiera quién era.

Mientras me iba de la zona, ya con la nota en la cabeza, un chico joven que llevaba una remera de Vox Dei me dijo al cruzarnos en la esquina, como tirando la frase al aire: "Vine desde La Plata nomás para despedirlo, se lo merece, nos dejó la música más linda que se hizo en este país". No sé si exagera, pero lo que sí sé es que Quilmes, la ciudad que lo vio nacer y crecer, va a tener este finde la oportunidad de devolverle un cacho de tanto cariño como el que él siempre le entregó a través de sus canciones, y eso, para mí, es un acto de justicia poética que vale la pena contar y que, créanme, no se ve seguido.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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