Una noche de despedidas y abrazos en el Monumental: Lali cerró su ciclo en River a lo grande
El tercer show de la cantante en el estadio de Núñez reunió a Tini Stoessel, Marilina Bertoldi y Miranda en una velada cargada de emociones, recuerdos y canciones compartidas ante miles de seguidores.
Les confieso algo antes de arrancar: lo que más me llamó la atención de esta cobertura no fueron los nombres rutilantes ni los rumores de las últimas semanas, sino la imagen de una chica de unos veinte años que estaba parada en la popular, con los ojos llenos de lágrimas, abrazada a su amiga mientras cantaba bajito eso de "no vayas a atender cuando el demonio llama". Esa chica, como miles más, había esperado este momento durante años y, por fin, lo estaba viviendo. Esa es la postal que se me quedó grabada de la tercera y última noche de Lali Espósito en el Monumental, un show que funcionó a la vez como fiesta, como despedida y como declaración de principios.
Un cierre a la altura de las circunstancias
La cantante eligió rodearse de figuras fuertes para ponerle el moño a esta etapa de su carrera. Tini Stoessel fue, sin dudas, la invitada más rumoreada de las semanas previas: los fans especulaban con su presencia hasta el hartazgo en redes sociales y cada gesto suyo en Instagram era analizado como si fuera un mensaje cifrado. Cuando finalmente apareció en el escenario, con el pelo rosado y un velo blanco que le daba un aire casi de novia rockera, el estadio entero pareció contener la respiración un segundo antes de estallar en un grito que todavía me resuena en los oídos.
Juntas se animaron a versionar Like a Virgin, ese clásico de Madonna que en versión Lali y Tini suena casi como una declaración de independencia, y después se metieron de lleno en 1Amor con Marilina Bertoldi en guitarra, conformando un trío que nadie había imaginado pero que, una vez que pasó, parecía inevitable. Las tres recorrieron la pasarela, se abrazaron frente al público y hasta se dieron un beso que recorre cada celular que registró el momento.
Palabras que pesaron más que cualquier acorde
Más allá de la música, hubo un cruce de palabras que me pareció de lo más humano de toda la noche. Lali le dio la bienvenida a Tini y le agradeció con una sinceridad que se notaba en la voz, sin poses ni gestos calculados. Tini, por su parte, contó que había seguido el trabajo de Lali desde pequeña y que, antes de subir al escenario, le había enviado una cantidad de mensajes de audio que prefirió no cuantificar, pero que fueron, según sus propias palabras, "un montón". Esa imagen de dos artistas que crecieron en paralelo hablando por audio como cualquier grupo de amigas me terminó de confirmar algo que sospechaba: por más divas que sean, las dos son chicas de acá a la vuelta.
Miranda, Bertoldi y un Pedro Rosemblat que bailó en la field
El grupo Miranda también dijo presente y se sumó a la despedida con Mejor que vos, la canción que Lali le escribió y dedicó a Pedro Rosemblat. Él, fiel a su estilo, no estuvo en un palco VIP ni en una platea preferencial, sino que vio todo desde el campo, mezclado entre la gente como un fan más. Quienes estaban cerca de él grabaron cómo cantaba y bailaba con los brazos en alto, y esos videos no tardaron en poblar TikTok. Verlo disfrutar del show así, sin poses, me pareció uno de los gestos más lindos de la noche.
Marilina Bertoldi, por su parte, se bajó del protagonismo que suele cargarse en sus propios shows y se puso al servicio del repertorio de Lali con su guitarra siempre presente, vestida con una camisa negra y pantalones del mismo color con cadenas plateadas en la cintura, look austero para una noche de lujos musicales. Su participación dejó en claro que cuando las artistas se convocan entre sí, el resultado termina siendo mayor que la suma de las partes.
Lo que me llevo de esa noche
A la salida, mientras la multitud se desparramaba por las calles de Núñez, escuché a un señor de unos cincuenta y tantos decirle a su hijo, con esa mezcla de asombro y resignación que tenemos los grandes cuando vamos a un recital: "Mirá, esto ya no es un show, es un fenómeno". Y la verdad es que no le faltaba razón. Lo de Lali en River no fue un concierto más: fue la confirmación de un fenómeno de masas que se construye canción a canción, show a show, y que esta vez eligió cerrarse a lo grande, con invitadas, con amigos en la cancha y con un público que se fue a su casa con la sensación de haber sido parte de algo que no se va a repetir.
