Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una rutina de tres movimientos para no perder fuerza ni equilibrio después de los 60: sin pesas y con una silla

La propuesta de la entrenadora Denise Austin apunta a sostener piernas, brazos y abdomen con ejercicios que se hacen en casa y replican gestos del día a día.

Por Javier AquinoDeportes · · hace 36 d
Una rutina de tres movimientos para no perder fuerza ni equilibrio después de los 60: sin pesas y con una silla

Te lo digo de entrada, y te lo digo porque me lo crucé más de una vez en casa con mi propia madre: levantarse de una silla sin hacer fuerza con los brazos, mantener el equilibrio al cruzar la calle o poder agacharse a buscar una pesa del piso son movimientos que, con los años, empiezan a fallar. No avisan. Un día simplemente cuesta. Y cuando cuesta, la vida se empieza a achicar. Por eso me pareció interesante esta rutina que anda dando vueltas, diseñada por la entrenadora Denise Austin, que tiene décadas de recorrido en el mundo del fitness y que propone trabajar la fuerza y el equilibrio desde casa, sin gimnasio, sin pesas y sin más elementos que una silla o una mesa firme.

La idea de fondo es simple y, a mi criterio, muy inteligente: replicar con ejercicios los gestos que uno hace todos los días, para que el cuerpo los pueda seguir haciendo bien el mayor tiempo posible. La pérdida de fuerza muscular, de estabilidad y de movilidad aparece de manera gradual, casi silenciosa, y muchas veces se nota cuando subir una escalera, levantarse del sillón o cargar una bolsa empiezan a ser un problema. Por eso, trabajar esos tres aspectos clave antes de que la autonomía se resienta es el corazón de esta propuesta, accesible y sin costo.

Toques de glúteo: la base de la estabilidad

El primero de los movimientos se llama toques de glúteo y se hace parado frente a una silla, con los pies separados al ancho de las caderas. La idea es bajar controlado, con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para ayudar al equilibrio, hasta tocar apenas el asiento con los glúteos y volver a subir. Parece poco, pero es uno de los gestos más repetidos del día: sentarse y pararse bien. Trabaja piernas y glúteos, que son la base de la estabilidad. Y se puede graduar: desde sentarse del todo con apoyo hasta apenas rozar el asiento, según cómo esté cada uno.

Flexiones elevadas y abdominales en V: el tren superior y el core

  • Flexiones elevadas: se hacen sobre una mesa, un banco firme o el respaldo de un sofa. Manos apoyadas al ancho de los hombros, se flexionan los codos para bajar el pecho y se vuelve a estirar los brazos. El abdomen queda activo todo el tiempo. Sirve para fortalecer pecho, hombros y brazos, y mejora la capacidad de empujar, clave para impulsarse desde una silla o recuperar el equilibrio si una se tropieza.
  • Vacío abdominal con abdominales en V sentado: sentado en una chair, se recuesta el torso unos 45 grados, se despegan los pies del piso con las rodillas flexionadas y se apoyan las manos al costado de las caderas. Desde ahí se acercan las rodillas al pecho mientras el torso va hacia adelante, y después se estiran las piernas mientras el tronco vuelve a inclinarse. Son 20 repeticiones y, al final, sostener la posición 20 segundos. Trabaja abdomen y core, y eso se nota en la postura, en el cuidado de la espalda y en la coordinación de todo el cuerpo.

Lo que más me gusta de esta rutina es que no necesita nada raro. Una silla, una mesa, voluntad y un poco de constancia. Tres ejercicios cortos que, sumados, pueden marcar una diferencia grande en cómo uno se mueve todos los días. Mi pronóstico para el que la pruebe es simple: si la hace de manera sostenida, en pocas semanas va a notar que levantarse, empujarse y mantener el equilibrio cuestan menos. Y eso, después de los 60, no es un detalle menor: es autonomía.

JA

Te puede interesar