Valle Salvaje, la telenovela de época que ya es parte de la rutina de los argentinos en Netflix
Con cuatro temporadas y más de 450 capítulos, la ficción española sigue sumando episodios de lunes a viernes y ya se metió en la grilla diaria de miles de espectadores que la esperan después del laburo
Lo confieso antes de empezar: yo llegué a Valle Salvaje de chiripa, una noche de esas en las que uno termina haciendo zapping sin rumbo y se topa con una chica de pollera larga y peinado imposible que camina por un camino de tierra en Asturias. Era Adriana, claro, y desde ese día no pude soltarle la mano. Así que cuando me confirmaron que la serie española de época estrenaba su cuarta temporada y superaba los 450 capítulos, lo primero que pensé es que ya no éramos un grupito de fans nostálgicos: éramos una costumbre.
Porque de eso se trata esta historia que Netflix va liberando de lunes a viernes, después de su paso por la televisión abierta española. La propuesta es de lo más clásica del género: una chica de 20 años, Adriana Salcedo de la Cruz, que se entera tras la muerte de su papá de que tiene un matrimonio arreglado del que jamás supo nada. Adiós Madrid, hola Asturias. Adiós la vida que imaginaba, hola un marido desconocido, una tía con cara de pocos amigos y un montón de secretos guardados bajo la alfombra.
Una trama que mezcla amor, traición y un crimen por resolver
Lo que hace que Valle Salvaje no canse, aun con cuatro temporadas al hombro, es la manera en que va abriendo capas. Empezás viendo el culebrón del casamiento forzado y terminás enganchada con el misterio que rodea la muerte del padre de Adriana, en una Asturias de 1763 donde las apariencias mandan y decir la verdad puede salir muy caro. Entre medio, hay amores que nacen donde no deberían, traiciones que duelen y una familia política que, como suele pasar, da más trabajo que el marido.
- Rocío Suárez de Puga es Adriana, la protagonista que lo dejó todo para cumplir una promesa que no hizo.
- Manuela Velasco interpreta a Pilara Gálvez de Aguirre, una de las mujeres más temidas de la casa.
- José Manuel Seda se pone en la piel de José Luis Gálvez de Aguirre, el patriarca de la familia.
- Marco Pernas es Rafael Gálvez de Aguirre, el hijo que le complica la vida a más de una.
- Sabela Arán encarna a Victoria Salcedo, la tía que sabe más de lo que dice.
Detrás de cámara, la dirección está en manos de Miguel Conde, que se ocupa de que cada capítulo mantenga el ritmo justo para que uno aguante uno más antes de apagar la tele. Lo que todavía no está confirmado, y acá viene la parte que a los fans nos hace ruido, es una quinta temporada. Los guionistas dicen que les queda historia para rato, pero eso no es lo mismo que tener luz verde de la productora. Mientras tanto, la cita sigue siendo de lunes a viernes en Netflix, y el público argentino, que la adoptó como propia, espera capítulo tras capítulo con la misma ansiedad con la que se esperan las noticias de un pariente lejano.
A la salida de la redacción, una compañera me reconoció entre risas que ya no programa la cena hasta que no termina el episodio del día: me dijo, casi como un estribillo, "hasta que Adriana no me deje tranquila, no como". Esa frase, me parece, define mejor que cualquier rating lo que es Valle Salvaje hoy para quienes la seguimos: un compromiso diario, silencioso y afectivo, de esos que uno no sabe bien cuándo empezaron pero que ya no quiere cortar.
