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Martes, 13 de octubre de 2026
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Vampiros en la pantalla chica: del conde clásico al kung fu con colmillos

Un recorrido por las series que reimaginan a estas criaturas entre el terror gótico, la comedia, la animación y la acción, con sus creadores, elencos y materiales de origen.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 19 d
Vampiros en la pantalla chica: del conde clásico al kung fu con colmillos

A veces una señora con un saquito de nailon me dice al pasar que ella dejó de mirar series porque todas le parecen lo mismo, y entonces yo le contesto que se acuerde de los vampiros, porque si hay un monstruo que haya sabido mutar en la pantalla chica ese es el vampiro: lo vimos aparecer envuelto en capas góticas, lo vimos hacer chistes en un sótano, lo vimos pelear con espadas en animé y hasta lo vimos mezclarse con artes marciales y erotismo en hoteles perdidos de Asia, y cada vez parece otro personaje aunque siempre sea el mismo, porque lo que cambia es la lente con que lo miramos.

Del conde que escribe cartas a los vampiros que viven en Staten Island

Cuando uno piensa en Drácula enseguida aparece la imagen del conde con bigotes afilados recibiendo a Jonathan Harker en el castillo, y esa imagen es la que Mark Gatiss y Steven Moffat, dos nombres pesados de la televisión británica, decidieron revisar en una miniserie de tres capítulos de noventa minutos cada uno. Lejos de la postal más transitada del personaje, la propuesta se apoya en Claes Bang, Dolly Wells y John Heffernan para correr al conde del castillo a las calles de Londres, sin perder de vista la novela de Bram Stoker pero actualizando el tono, y lo que sale de ahí es un Drácula que puede ser aterrador o irónico según la escena, como si el relato gótico se animara a guiñar un ojo sin dejar de morder el cuello.

Del otro lado del humor, Lo que hacemos en las sombras, creada por Jemaine Clement y Taika Waititi, ya había demostrado que el vampirismo podía ser una comedia de costumbres con departamento en la ciudad y conflictos de consorcio, y en su versión televisiva llevó esa lógica a Staten Island con un elenco muy reconocible: Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal. La gracia es que los vampires siguen teniendo preocupaciones aristocráticas, siguen peleando por territorios y siguen diciendo cosas como "es que yo antes era un conquistador" mientras se quejan de que nadie los respeta, y eso vuelve a la serie una comedia muy de oficina, solo que la oficina es una casa encantada y los compañeros son no muertos de cientos de años.

De Konami a la literatura: las adaptaciones que vuelven a poner al vampiro en movimiento

También está la puerta de los videojuegos, que Castlevania abrió a lo grande: Warren Ellis tomó la saga de Konami de los años ochenta y la tradujo al lenguaje del anime, con Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James poniendo las voces principales, y el resultado es una ficción animada con peleas de espada, clanes enfrentados y una mitología propia que no necesita mirar al conde clásico para entender que la sangre sigue siendo el motor de todo, y a mí eso me gusta porque demuestra que el vampiro también sabe ser personaje de acción sin necesidad de perder la oscuridad que lo define.

  • Drácula, de Mark Gatiss y Steven Moffat: tres episodios de 90 minutos con Claes Bang, Dolly Wells y John Heffernan, una vuelta de tuerca sobre la novela de Bram Stoker.
  • Lo que hacemos en las sombras, de Jemaine Clement y Taika Waititi: comedia de vampiros en Staten Island con Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal.
  • Castlevania, escrita por Warren Ellis a partir del videojuego de Konami: anime con las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James.
  • NOS4A2, de Jami O'Brien basada en la novela de Joe Hill, con música de Mike Patton, efectos artesanales y las actuaciones de Ashleigh Cummings y Zachary Quinto.
  • Penny Dreadful, creada por John Logan: terror gótico con Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper, a mitad de camino entre el suspenso y el thriller psicológico.
  • Tokyo Vampire Hotel, escrita y dirigida por Sion Sono: clanes enfrentados, kung fu y erotismo, con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho.

En esa lista quedan dos series que a mí me parecen claves para entender cómo se estira la figura del vampiro. NOS4A2, creada por Jami O'Brien a partir de una novela de Joe Hill, trabaja con música de Mike Patton y efectos artesanales, y tiene a Ashleigh Cummings y Zachary Quinto en roles que mezclan lo humano y lo sobrenatural, porque ahí el vampiro deja de ser un aristócrata europeo y pasa a ser casi un vecino del pueblo con un pasado turbio y un poder que se nota en la mirada, y eso es algo que la serie aprovecha muy bien para construir un clima de amenaza cotidiana. Penny Dreadful, en cambio, es una creación de John Logan que cruza el terror gótico con el thriller psicológico, y en su elenco aparecen nombres como Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper, lo que ya dice mucho de la apuesta: no es una serie de vampiros en sentido estricto sino un mosaico de monstruos literarios donde el vampirismo es una de las piezas del rompecabezas, y por eso funciona como puerta de entrada para el público que nunca vio nada del género.

Y si la idea es correrse todavía más del canon occidental, Tokyo Vampire Hotel, escrita y dirigida por Sion Sono, lleva a los vampiros a un hotel de Tokio donde se cruzan clanes enfrentados, kung fu y erotismo, con Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho en los papeles principales, una serie que parece salida de una noche de insomnio y que confirma algo que yo siempre sospeché: que el vampiro puede cambiar de escenario, de idioma y de estética, pero conserva esa capacidad de transformar el deseo en peligro, que es lo que en definitiva lo hace tan atractivo para la ficción. A la salida del cine, un chico me dijo, mientras se acomodaba los auriculares, "yo los miro por las peleas, no por los colmillos", y me pareció la mejor manera de cerrar esta nota: cada uno encuentra en estas series lo que vino a buscar, aunque siempre, en algún momento de la noche, alguien termina sangrando.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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