Adiós a Presley Gerber: el chico que empezó a los 16 en las pasarelas más grandes del mundo y no llegó a los 27
El hijo mayor de Cindy Crawford y Rande Gerber murió internado en un centro de rehabilitación de California. Había hablado de sus ataques de pánico y de su búsqueda de ayuda. Sus allegados pidieron privacidad.
A la salida del gimnasio, una chica que reconoce estar pendiente de cada movimiento del mundo del modelaje me dijo, con la taza de café todavía en la mano, que le costaba hacerse a la idea de que Presley Gerber ya no estuviera. "Es que lo vi crecer", me dijo, y se quedó mirando la vereda como si la frase se le hubiera escapado antes de poder masticarla. Esa sensación, la de ver a alguien famoso desde que era casi un adolescente y descubrir que se fue tan temprano, es la que me quedó dando vueltas mientras intentaba ordenar esta nota, porque la muerte de Presley, hijo de Cindy Crawford y de Rande Gerber, confirmada por la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles, no es una noticia más del star system: es un golpe en una familia que durante años intentó sostenerlo en público y en privado.
Lo que se sabe hasta ahora es esto: Presley tenía 27 años y estaba internado en un centro de rehabilitación en California, donde recibía tratamiento por problemas relacionados con el consumo de drogas y alcohol. Sus allegados difundieron un comunicado breve en el que pidieron privacidad y respeto en medio del dolor, una fórmula que en Hollywood suele funcionar como un escudo para que la familia pueda llorar sin la cámara encima. Tanto Cindy Crawford como su hija menor, Kaia Gerber, habían expresado en distintos momentos su acompañamiento a Presley durante las dificultades de salud que atravesaba, y ese respaldo había sido parte central de un proceso que el propio Presley volvió a poner en palabras pocas semanas antes de morir.
Lo que él mismo contó en redes
En diciembre de 2025, Presley usó su cuenta de Instagram para abrirse. En un video que después eliminó habló de los medicamentos que tomaba, de los ataques de pánico que lo agarraban en cualquier momento y de varias pérdidas que, según dijo, terminaron conectándose con el estado en el que se encontraba. No fue un monólogo triunfalista ni una catarsis de telenovela: fue el pedido concreto de alguien que reconoce que necesita una mano. "Quiero encontrar ayuda o una orientación para acceder a ese apoyo", planteó, en un tono que sonaba a pedido de auxilio más que a posteo de imagen. Su madre respondió con un mensaje directo, de esos que una madre manda cuando no le importa quedar pública: "Presley, te queremos y no estás solo".
“Presley, te queremos y no estás solo.”Cindy Crawford, en un mensaje a su hijo en redes sociales
Su hermana Kaia, en una entrevista anterior, había sido cruda sobre el impacto familiar de las dificultades de su hermano. Explicó que durante un tiempo relegó sus propias necesidades porque entendía que sus padres tenían que estar concentrados en Presley, y reconoció que esa dinámica influyó en su propia resistencia a pedir ayuda cuando la necesitó. Es la parte más humana y más incómoda del relato: la de los hermanos que crecen a la sombra de un problema que monopoliza la energía de la casa y aprenden, a los tropezones, que cuidar no puede ser una actividad de tiempo completo en la que uno se borra del mapa.
Una carrera que arrancó a los 16
Porque, claro, antes de todo esto Presley fue un chico que empezó a trabajar en el mundo del modelaje a los 16, una edad en la que la mayoría de los adolescentes todavía está decidiendo si se anota en un equipo de fútbol o en un taller de teatro. Lo hizo además con el peso extra de llamarse Gerber y de tener a Cindy Crawford como madre, lo que en esta industria es a la vez una plataforma y una mochila. En su corta trayectoria participó de campañas y pasarelas para marcas como Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren, nombres que suenan a la primera fila de cualquier fashion week del planeta. En 2018, además, compartió con su madre un comercial de Pepsi que se emitió durante la Super Bowl LII, esa valla publicitaria enorme a la que llegan millones de personas en una sola noche.
Nacido el 2 de julio de 1999 en Brentwood, uno de los barrios más cuidados de Los Ángeles, era el mayor de los dos hijos de Crawford y Rande Gerber. Como su madre y como Kaia, eligió el modelaje casi como una herencia natural, y durante un rato esa elección pareció pagarle con creces: desfilar, viajar, posar, salir en una campaña que después aparece en un cartel de la calle. Pero detrás del currículum reluciente estaba el mismo hilo que él mismo reconoció en redes: el de un pibe que, como tantos de su generación, transitó ataques de pánico, pérdidas y consumos problemáticos sin la red suficiente como para pedir ayuda a tiempo.
Cuando me senté a escribir esta nota me acordé de esa chica del gimnasio y de lo que me dijo sobre verlo crecer. También me acordé de la frase que repitió varias veces, casi como un estribillo de la conversación: "Qué rápido se fue todo". Y la verdad es que esa sensación, la de que el tiempo se acelera cuando alguien se va tan joven, es lo que me quedó flotando después de leer los cables. Por eso, antes de cerrar, vuelvo a la pregunta del final: entre todas las campañas y desfiles que Presley Gerber hizo en tan pocos años, ¿cuál es la que más te quedó dando vueltas a vos, cuál es la que te devuelve su cara cuando alguien pronuncia su nombre?
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