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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una noche para sacarse el baile a la gorra: Mala Fama lleva su cumbia a la Paranoli de San Isidro

El viernes 23 de octubre, Hernán Coronel y su banda debutan en el ciclo que combina música, feria de arte y madrugada. Entradas en preventa a 35.000 pesos, artistas invitados y la particular selección de DJs que ya es marca registrada del lugar.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 1 h
Una noche para sacarse el baile a la gorra: Mala Fama lleva su cumbia a la Paranoli de San Isidro

Lo vi a un pibe con la remera de Mala Fama mientras esperaba el colectivo y, antes de preguntarle nada, me dijo con una sonrisa enorme: 'Les tengo que ir el viernes, que tocan en mi zona'. Ahí nomás entendí que la cita de la semana ya estaba armada: el viernes 23 de octubre, la banda de Hernán Coronel sube por primera vez a uno de los escenarios de La Paranoli, en el Tattersall del Hipódromo de San Isidro, y promete una de esas madrugadas que terminan con la garganta cansada de cantar y los pies pedindo silencio.

Una cumbia con marca registrada

Porque cuando uno dice Mala Fama, dice también toda una historia del género, esa cosa que empezó a sonar a fines de los noventa en el conurbano y que se metió en cada bailanta del país. La banda se formó en 1998 y un par de años después, en 2000, sacó aquel álbum debut que dejó títulos ineludibles, entre ellos 'La marca de la gorra', una de esas canciones que cualquiera reconoce apenas arranca y que se transformó en estandarte de un movimiento entero. Como les gusta repetir a los propios seguidores, 'soy Mala Fama, de la cabeza hasta los pies', porque eso de llevar la gorra bien calada es casi una declaración de principios.

La noche, los horarios y la dirección

La cita arrancará a las 22 y se estirará hasta las 4 de la madrugada en el Tattersall del Hipódromo, un sitio enorme que está sobre Avenida Márquez 800, en pleno San Isidro. Quienes vayan deben tener en cuenta tres cosas: el evento es para mayores de 25 años, no se suspende por lluvia y no se puede entrar con ropa de equipos de fútbol argentinos, una aclaración que ya es costumbre en este tipo de fiestas y que conviene no dejar para último momento.

La grilla completa

A Mala Fama la acompañará una grilla pensada para no dejar a nadie quieto. En vivo tocará la Orquesta Kaluqueña, agrupación de cumbia latinoamericana que viene del conurbano oeste, pasó por Pasión de Sábado y tiene colaboración con Los Palmeras y con Diego Mujica, de Tambó Tambó, dos nombres que a los milenarios de la movida tropical les dicen mucho. Del lado de las cabinas se viene un cruce curioso: por un lado Diyaneiro, que regresa a La Paranoli, y por el otro Sista V, una DJ afroargentina que mete hip hop, dancehall, funk brasileño y afropop en la misma bandeja, algo que para quienes estamos acostumbrados al pum-pum clásico resulta una sorpresa bien bienvenida.

Más que un recital: el Paseo del Arte

Lo que a mí siempre me termina de conquistar de La Paranoli es que la música convive con un circuito propio que ya es sello de la casa. En esta edición no será la excepción: habrá un Paseo del Arte con exposiciones, fotografía, arte en vivo, lecturas de tarot para los curiosos, food trucks para reponer energías, artistas itinerantes que aparecen y desaparecen entre la gente, y un puesto de merchandising oficial de la marca del ciclo.

Una historia que arrancó abajo y hoy va por los 500.000 asistentes

Porque vale la pena recordar de dónde viene todo esto: La Paranoli nació en 2009 como una varieté under en el Bajo de San Isidro, en un tiempo en que era casi una rareza combinar música en vivo con feria de arte y madrugada. Con el paso de los años se hizo cada quince días en el mismo Tattersall y, según cuentan sus organizadores, ya pasó la barrera de los 500.000 asistentes y reunió a más de 1.500 artistas a lo largo de sus ediciones. Es decir, lo que arrancó como una idea casi artesanal terminó transformándose en una cita clásica de la noche del conurbano norte.

Entradas y preventas

Para ir hay que apurarse sin desesperarse: las primeras tres etapas de preventa ya están agotadas. La cuarta y actualmente vigente cuesta 35.000 pesos e incluye el ingreso hasta la 1. Pasada esa hora, la manera de entrar cambia y, dependiendo de la demanda, se puede complicar, así que conviene llegar con tiempo. La salida del Tattersall, sobre todo en los amaneceres de sábado, suele dejar una frase que se repite entre quienes caminan hacia el colectivo o piden un remis: 'Mañana a la noche otra vez', como un pedido que ya es promesa.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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