Alerta amarilla en Neuquén: el municipio pide no tocar las rejas de los sumideros y la ciudad se prepara para una nueva pulseada con la tormenta
El Servicio Meteorológico Nacional prevé lluvias intensas, ráfagas y granizo ocasional en toda la provincia, con acumulados que podrían superar los 35 milímetros. La Municipalidad de Neuquén salió a recordar qué hacer en casa y, sobre todo, qué cosa NO hacer en la calle mientras el agua baja desde la barda hacia el río.
El río Limay pasa por el puerto de la ciudad de Neuquén con una altura que se mantiene en niveles bajos y una tendencia que, por estas horas, no muestra variaciones de fondo, aunque todo puede cambiar si la tormenta descarga con la fuerza que anuncian los pronósticos. En la capital neuquina volvió a activarse el Sistema de Alerta Temprana del Servicio Meteorológico Nacional y la jornada se vive con esa mezcla de rutina y atención que ya conocen los vecinos de la zona: cielo cerrado, rumor de viento entre los álamos y la memoria todavía fresca de una semana en la que el agua se llevó puesta la estadística.
La alerta amarilla rige sobre toda la provincia y anticipa lluvias abundantes en poco tiempo, ráfagas y caída ocasional de granizo, con acumulados proyectados de entre 10 y 35 milímetros que en algunos puntos podrían superarse. El cuadro se inscribe en una semana atípica, en la que las precipitaciones ya habían superado el promedio anual en distintos sectores, lo que deja al suelo saturado y al sistema pluvial trabajando al límite: el agua baja rápido desde la barda hacia el río y la ciudad tiene que absorber ese caudal en pocas horas.
Lo que hace el municipio y lo que pide a los vecinos
Para reducir los anegamientos, cuadrillas municipales vienen realizando trabajos preventivos en sumideros, canales entubados y a cielo abierto. Neuquén cuenta con 360 sumideros distribuidos a lo largo del ejido urbano, y la clave de esos trabajos es mantenerlos libres de residuos para que el agua pueda escurrir sin acumularse en las calles. Cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón, la causa más frecuente no es la lluvia en sí misma sino un tapón dentro del sistema, y en esos casos hay que esperar uno o dos días hasta que baje el nivel para poder ingresar y destapar los conductos.
“Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves. Las rejas no frenan el agua, lo que hacen es impedir que los residuos entren al sistema y lo obstruyan.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de la Municipalidad de Neuquén
Qué hacer en casa antes y durante la tormenta
- Limpiar las canaletas del techo y los desagües del patio para que el agua encuentre camino y no rebalse contra paredes o aberturas.
- No sacar la basura hasta el viernes, una vez levantada la alerta, para evitar que las bolsas y los residuos terminen sobre las rejas de los sumideros.
- No levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia: si hay mucha agua, la abertura queda oculta y se vuelve peligrosa para personas, animales y vehículos.
- No circular por calles anegadas si no es posible estimar la profundidad del agua, y evitar cruzar a pie o en auto sectores donde el agua supere el nivel de la rueda.
- Asegurar objetos sueltos en patios y balcones (macetas, tendederos, sillas plásticas) que puedan ser arrastrados por una ráfaga.
- Tener a mano linterna, radio a pilas y el celular cargado, una rutina que en la zona ya se volvió costumbre cada vez que el cielo se pone de ese color.
El subsecretario Haspert fue claro al describir el problema central: lo que tapa las rejas no es la lluvia sino lo que llega desde la vía pública y desde los cestos revueltos, botellas, cartones, plásticos y bolsas que el agua arrastra hasta los sumideros y que, acumulados, terminan obstruyendo los conductos. Por eso el pedido de no levantar las rejas se repite cada vez que se emite un alerta, y por eso también el municipio insiste con la idea de postergar la salida de residuos hasta que pase el temporal: lo que se deja en la vereda en horario crítico suele terminar, más temprano que tarde, dentro del sistema pluvial.
Mirando aguas abajo, lo que se viene en los próximos días es un respiro relativo: para el viernes el pronóstico mejora y la inestabilidad comenzaría a ceder, lo que permitirá a las cuadrillas terminar de revisar puntos críticos y a los vecinos retomar la rutina sin sobresaltos. Hasta entonces, la recomendación de siempre, esa que uno escucha de boca de quienes conocen el río y la barda, vale más que nunca: limpiar lo que se pueda en casa, no tocar las rejas en la calle y dejar que el agua encuentre su camino. Como me decía esta mañana Don Hipólito, un baqueano del puerto que lleva décadas mirando pasar las crecidas, la tormenta no se pelea, se espera; y si se espera con los sumideros limpios y la basura guardada, la ciudad la cuenta mucho mejor.
