Astroturismo en el norte argentino: qué enseña una década de perseguir estrellas en salinas, quebradas y valles
El recorrido del astrofotógrafo Gonzalo Santile por San Juan, Salta, La Rioja, Córdoba y Jujuy deja lecciones prácticas para quien quiera planificar una salida nocturna: reconocer el terreno de día, tramitar permisos en las áreas protegidas y entender que el clima puede arruinar la sesión después de cientos de kilómetros.
Hay noches en que el cielo del norte argentino se abre como una herida luminosa y deja ver, a quien tenga la paciencia de quedarse mirándolo, un mapa de estrellas que parece dibujado a propósito sobre las montañas, las salinas y las quebradas. En esos paisajes trabaja desde hace más de diez años el astrofotógrafo Gonzalo Santile, y de sus recorridos por San Juan, Salta, La Rioja, Mendoza, Córdoba y Jujuy quedan tanto imágenes sorprendentes como un conjunto de consejos muy útiles para quien sueñe con organizar una salida nocturna sin llevarse una sorpresa desagradable. La preparación, advierte, empieza mucho antes de que caiga el sol.
Reconocer el terreno con luz natural
Visitar un paisaje después del atardecer requiere una preparación muy distinta a la de una excursión diurna, y Santile lo sabe por experiencia. En sus recorridas para fotografiar estrellas, el primer paso siempre es explorar el lugar con luz del día: identifica los caminos, revisa por dónde puede desplazarse, imagina los ángulos posibles y elige con tiempo dónde va a apoyar la cámara cuando llegue la oscuridad. Esa recorrida previa es la que después permite moverse sin tropiezos en un terreno que, de noche, cambia por completo su fisonomía.
Los destinos que forman parte de la serie
El portfolio nocturno de Santile incluye paradas bien reconocibles para cualquier viajero argentino. El Valle de la Luna, en San Juan, y Cafayate, en Salta, están entre los destinos que registró a lo largo de una década de trabajo. También fotografió Talampaya y otros escenarios riojanos, el Cordón del Plata mendocino, las Altas Cumbres cordobesas y las Salinas Grandes de Jujuy. Sus imágenes ponen en diálogo relieves, montañas y superficies salinas con distintos sectores del cielo nocturno, y muestran detalles que el ojo desnudo no llega a percibir del mismo modo.
“En parques nacionales o provinciales hay que solicitar los permisos correspondientes y no se puede ingresar solo de noche; siempre voy acompañado por un guía o guardaparques.”Gonzalo Santile
Permisos, guías y áreas protegidas
Para organizar una salida en un área protegida, el acceso es un punto central que no conviene subestimar. Santile explica que en parques nacionales o provinciales hay que tramitar los permisos correspondientes y que no está permitido ingresar de noche sin compañía: él siempre se mueve con un guía o con un guardaparque, una modalidad que además sirve de respaldo ante cualquier imprevisto. Quien quiera imitar la experiencia debe informarse con tiempo en la intendencia del parque o en la autoridad provincial, porque las condiciones cambian según el lugar y la época del año.
El clima como variable decisiva
La meteorología también condiciona los planes más prolijos. El fotógrafo consulta los pronósticos antes de trasladarse, aunque aclara que eso no garantiza una sesión exitosa: las ráfagas y la nubosidad pueden arruinar las tomas incluso después de un viaje de cientos de kilómetros. En el norte cordobés, una tormenta lo obligó a esperar varias horas antes de poder captar estrellas reflejadas en el agua que había quedado acumulada sobre las salinas. La paciencia, en astroturismo, es tan importante como el equipo.
Orientación, batería y trabajo en equipo
La orientación merece atención especial cuando se camina sobre superficies blancas y uniformes. Durante una visita a las Salinas Grandes jujeñas, Santile y un artesano local que lo acompañaba perdieron el rumbo al regresar y recién encontraron la salida cerca del punto por el que habían ingresado. En otra excursión, la batería agotada de su teléfono lo dejó incomunicado y su familia terminó iniciando una búsqueda. Son dos anécdotas que resumen una lista corta y muy concreta de precauciones: llevar linterna, cargar baterías de respaldo, avisar el itinerario y, sobre todo, no moverse solo.
- Recorrer el lugar de día para identificar caminos, pendientes y puntos de apoyo para la cámara.
- Tramitar permisos con anticipación en parques nacionales o provinciales y entrar siempre acompañado por guía o guardaparque.
- Consultar el pronóstico antes de salir, pero asumir que el viento y las nubes pueden arruinar la sesión.
- Llevar linterna, baterías extra y un mapa o GPS, y avisar a la familia el recorrido y los horarios previstos.
- Entender que los colores de las fotos provienen de exposiciones de varios minutos: a simple vista la imagen es distinta.
Lo que el ojo no ve y la cámara sí
También conviene distinguir la experiencia de observación del resultado fotográfico. Los colores y los detalles que muestran estas imágenes surgen de exposiciones que duran varios minutos; algunas panorámicas incluso reúnen capturas realizadas durante varias noches en el mismo lugar. La cámara registra información que los ojos no alcanzan a percibir de la misma manera, por eso las postales nocturnas suelen verse más brillantes y saturadas que el cielo real, una aclaración útil para no generar expectativas desmedidas en quien se anime a la salida.
Para Santile, las extensiones con escasa luz artificial ofrecen posibilidades enormes para desarrollar el astroturismo en el país. La combinación de cielos limpios, paisajes de alto impacto visual y una red de áreas protegidas con personal capacitado es, según su lectura, una ventaja comparativa que Argentina todavía no termina de aprovechar. Cada vez más localidades del norte y del oeste empiezan a ofrecer actividades guiadas de observación nocturna, y la demanda, dice, crece de la mano de un público que ya no se conforma con mirar el cielo a ojo desnudo. Para quien esté dando sus primeros pasos, la recomendación es simple: empezar por un lugar conocido, ir acompañado y aceptar que la noche siempre tiene la última palabra.
