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Martes, 13 de octubre de 2026
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Cinco alfajores donde el dulce de leche no se esconde: una ruta golosa por Buenos Aires

Un especialista que lleva más de 3.500 pruebas recorrió kioscos y fábricas para armar una selección de marcas donde el relleno es el verdadero protagonista, desde formatos bombón hasta piezas que superan los 100 gramos.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 33 d
Cinco alfajores donde el dulce de leche no se esconde: una ruta golosa por Buenos Aires

En la Argentina se consumen alrededor de 12 millones de alfajores por día y el dulce de leche supera los tres kilos por habitante al año, dos números que sirven de punto de partida para entender por qué cada kiosco del país se vuelve, tarde o temprano, una pequeña tribuna de debate sobre cuánto relleno es suficiente. Para quienes la respuesta a esa pregunta siempre es la misma, más, Hernán Montes de Oca, jurado en certámenes del rubro y creador de la cuenta Probando Alfajores, recorrió kioscos, fábricas y locales de barrio con una idea clara: armar una lista de cinco marcas donde el dulce de leche no sea un detalle decorativo sino el verdadero eje del producto.

Las cinco paradas de la recorrida

  • La Vaca Lechera: alfajor de 95 gramos con 50 gramos de relleno saborizado, en versiones con ron, coco, frambuesa y menta, entre otras. Precio: 4.500 pesos por unidad, en locales de San Telmo y tienda en línea.
  • Arroyito, de Villa Lynch: dos líneas, una con 70 gramos de dulce de leche y otra que llega a 100 gramos de relleno sobre 120 gramos totales. La docena del clásico, 37.400 pesos en su tienda en línea, con puntos de venta en todo el país.
  • Chocolatería de especialidad en Palermo, Soldado de la Independencia 947: alfajores chicos tipo bombón, con cobertura de chocolate belga y mucho dulce de leche. Cada unidad, 5.000 pesos.
  • Zendem, de Lanús: 80 gramos de dulce de leche por unidad, con galleta y cobertura de chocolate. Los clásicos parten de 4.300 pesos y se distribuyen por toda la ciudad.
  • Villa Madero: alfajores de 100 gramos con 80 gramos de relleno.

El recorrido empieza en San Telmo, donde La Vaca Lechea ofrece un alfajor de 95 gramos que lleva 50 gramos de relleno saborizado y se presenta en variantes con ron, coco, frambuesa y menta, entre otras. Montes de Oca lo describe con una imagen precisa: las galletas son muy tiernas, parecen una tortita, y el dulce de leche predomina bastante, con la versión de ron como la más lograda del lote. Se consigue en los locales del barrio y por la tienda en línea, a 4.500 pesos por unidad.

La segunda parada lleva a Villa Lynch, donde se fabrica Arroyito, una marca que trabaja dos líneas bien marcadas: una con 70 gramos de dulce de leche y otra que llega a 100 gramos de relleno sobre 120 gramos totales. La aventura tiene un actor principal, el dulce de leche, totalmente apto para golosos, resume el especialista, que conoce cada uno de los alfajores que pasaron por sus manos. La docena del modelo clásico se consigue a 37.400 pesos en su tienda en línea, con puntos de venta adicionales repartidos por todo el país.

En Palermo, sobre Soldado de la Independencia 947, funciona una chocolatería de especialidad que se inclinó por un formato pequeño, casi de bombón, cubierto con chocolate belga. Son alfajores más chicos, con mucha cantidad de dulce de leche, donde este mismo juega un papel fundamental junto a sus coberturas de chocolate, para no ser tan empalagoso, explica Montes de Oca. Cada unidad cuesta 5.000 pesos y la idea, según el especialista, es que el chocolate y el relleno se vayan turnando el protagonismo sin que ninguno tape al otro.

Desde Lanús llega Zendem, una marca que incorpora 80 gramos de dulce de leche por unidad, con galleta y cobertura de chocolate. El dulce de leche que usan es muy rico; acá los golosos estarán felices, porque abunda demasiado siendo muy participativo, señala Montes de Oca, que conoce bien el esfuerzo que hay detrás de cada uno de los clásicos. Los precios parten de 4.300 pesos y la distribución cubre toda la ciudad.

El cierre de la lista queda en Villa Madero, con alfajores que pesan 100 gramos y llevan 80 gramos de relleno, una relación que pone al dulce de leche en el centro de la experiencia. El dulce de leche genera una buena atracción a las papilas gustativas y tienen una buena textura, describe Montes de Oca, que a lo largo de más de 3.500 pruebas fue ajustando su propio método para medir, entre otras variables, la proporción exacta de relleno por unidad.

La selección, entonces, no se queda en lo anecdótico: es una invitación a repensar el alfajor desde el relleno, a recorrer barrios porteños y del conurbano buscando esa pieza donde el dulce de leche deje de ser un condimento y pase a ser el alma del producto. Para los golosos de siempre y para los curiosos que todavía no se decidieron, queda una recorrida posible que empieza en San Telmo, sigue por Villa Lynch, pasa por Palermo, baja a Lanús y termina en Villa Madero, con una certeza compartida: en la Argentina, el alfajor se discute en serio.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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