Coágulos en las venas: las cuatro señales del cuerpo que no hay que dejar pasar y los momentos de la vida en que el riesgo se dispara
Una guía clara para reconocer síntomas de trombosis venosa, entender por qué aparece y saber cuándo correr al médico. La palabra del cardiólogo Francesco Lo Monaco y los tres momentos clave en la vida de las mujeres.
Te voy a ser directo: un coágulo en una vena profunda de la pierna es de esas cosas que parecen lejanas hasta que aparecen. La trombosis venosa, como la llaman los médicos, suele nacer en las piernas y, lo que es peor, puede desprenderse y terminar en los pulmones. Ahí se convierte en una embolia pulmonar, una emergencia de las que no avisan. Por eso conviene prestarle atención al cuerpo antes de que el cuerpo nos obligue.
A los 50 segundos: las cuatro señales que encienden la alarma
El cardiólogo preventivo Francesco Lo Monaco resume en cuatro los síntomas físicos que pueden delatar un coágulo: dolor o sensibilidad en una pierna, sobre todo en la pantorrilla o el muslo; hinchazón en la zona afectada; cambios de color en la piel, que puede verse roja, azulada o más oscura de lo normal; y una sensación de calor localizada. Ojo con esto: ninguno de esos signos confirma nada por sí solo, pero sí alcanza para pedir turno y sacarse la duda.
Y si lo que aparece es falta de aire de golpe, dolor en el pecho que se agu-diza al respirar, tos con sangre o un desmayo, ahí no hay turno que valga: hay que llamar a emergencias. Es una embolia pulmonar hasta que se demuestre lo contrario.
A los 2 minutos: quién se lleva el premio al peor candidato
Hay factores que suben el riesgo de forma clara y que conviene tener en el radar: haber tenido un coágulo antes; cargar con antecedentes familiares o condiciones hereditarias como la trombofilia; fumar; pasar largas temporadas sin moverse; y convivir con diabetes, insuficiencia cardíaca o cáncer. Son los clásicos. Y como ninguno viene con cartelito, a veces la única forma de saber que están es hacerse los chequeos al día.
A los 3 minutos: las tres etapas en la vida de las mujeres que hay que mirar con lupa
- Anticonceptivos hormonales con estrógeno: el riesgo extra existe, aunque en la mayoría de los casos sigue siendo bajo. No por conocido deja de merecer una charla con el médico de cabecera.
- Embarazo y posparto: el cuerpo se pone en modo 'no perder sangre' y, para eso, coagula más. Por eso ese período es de los más vulnerables y hay que estar atenta.
- Terapia hormonal para la menopausia: cuando incluye estrógeno, también puede empujar el riesgo hacia arriba. La indicación médica personalizada es la que manda.
“La prevención empieza por entender los propios riesgos, en lugar de dar por hecho que sentirse bien significa que todo está bien.”Francesco Lo Monaco, cardiólogo preventivo
El especialista, que insiste en que los riesgos no son fijos a lo largo de la vida, también recuerda algo que vale la pena repetir: el embarazo, los tratamientos hormonales y los cambios en la movilidad pueden modificar el panorama por completo. Por eso el consejo útil no es genérico: depende de la historia clínica de cada uno. Quienes tienen antecedentes propios o familiares de problemas de coagulación son los que más tienen que conversar con su médico antes de tomar cualquier decisión que afecte sus hormonas o su rutina. El resto, hacerse los controles y moverse. A veces, lo más simple salva.
