Colombia se afianzó como destino: más de 134.000 argentinos eligieron sus playas, montañas y ciudades en 2025
San Andrés, Santa Marta, el Eje Cafetero, Bogotá y Cartagena encabezan los circuitos que los viajeros de nuestro país eligen al otro lado del Caribe. ProColombia confirmó en la FIT un crecimiento interanual del 22 por ciento y describió los paseos que ganan terreno.
El río Paraná frente al puerto de Buenos Aires se mantiene en niveles estables y sin tendencia firme a la baja ni a la suba en las últimas jornadas, mientras el escenario turístico internacional vuelve a mirar hacia el norte de Sudamérica con una noticia que cambia pocas semanas: durante 2025, Colombia recibió más de 134.000 turistas argentinos, lo que representa un incremento interanual del 22 por ciento, según los datos que la oficina de promoción turística ProColombia presentó en la Feria Internacional de Turismo, la FIT. Entre enero y julio de 2026, además, ya habían cruzado la frontera unos 85.930 connacionales, de los cuales el 70,7 por ciento dijo haber viajado por ocio, descanso y vacaciones. Los números, en conjunto, confirman que el país cafetero dejó de ser una elección de excepción para transformarse en una parada habitual del calendario de muchos argentinos que planifican sus vacaciones con varios meses de anticipación.
Cinco regiones para armar un mismo viaje
Para organizar un recorrido por Colombia, las opciones se reparten entre estadías de playa, caminatas en entornos naturales y visitas urbanas. No se trata de elegir un único destino, sino de combinar etapas. Esa lógica modular es, justamente, la que describe Luis Fernando Fuentes Ibarra, representante de ProColombia, cuando repasa los circuitos que concentran la demanda argentina. Bogotá, Cartagena, Medellín y San Andrés aparecen como plazas consolidadas, mientras Santa Marta gana presencia y empieza a pelear su lugar en los itinerarios. El abanico, en definitiva, va del Caribe a la montaña andina, pasando por pueblos cafeteros y ciudades con siglos de historia encima.
- San Andrés: buceo entre arrecifes de coral, recorridos en carrito de golf y las aguas conocidas como mar de los siete colores, una de las postales clásicas del Caribe colombiano.
- Santa Marta: costa caribeña con acceso al Parque Nacional Natural Tayrona, donde se combinan caminatas por la selva tropical y playas en bahías cerradas.
- Eje Cafetero: visitas a haciendas para conocer el proceso del café, pueblos como Salento y actividades de observación de aves en zonas montañosas.
- Bogotá: ascenso al Cerro de Monserrate con vista a la sabana, caminatas por La Candelaria y visita al Museo del Oro.
- Cartagena: arquitectura colonial, sector amurallado sobre el mar y paseos culturales que se cruzan con la oferta gastronómica del litoral.
La posibilidad de sumar experiencias rurales es, para muchos viajeros, el punto diferencial. En el Eje Cafetero, las haciendas abren sus puertas para mostrar cómo se cultiva, se selecciona y se tuesta el café, un proceso que puede ocupar medio día y que se complementa con caminatas cortas por senderos rodeados de plantaciones y, según la época, con avistaje de aves en zonas de bosque andino. Es la contracara de las jornadas en la playa y una oportunidad para entender por qué la región es una de las más visitadas del país por turistas europeos, que suelen llegar antes que los argentinos a estas propuestas. Salento, con su calle principal colmada de balcones coloniales y su oferta de truchas y arepas, se convirtió en una de las paradas obligadas.
La palabra de ProColombia y la agenda cultural
Fuentes Ibarra, en diálogo con la prensa durante la FIT, destacó que Bogotá, Cartagena, Medellín y San Andrés están consolidados entre los viajeros argentinos, mientras Santa Marta gana presencia. En su lectura, el crecimiento del 22 por ciento registrado en 2025 responde a la combinación de tres factores: una oferta aérea más densa desde varias ciudades argentinas, la mejora de la conectividad interna dentro de Colombia y la diversificación de los productos turísticos, que ya no se agotan en el clásico paseo de sol y playa. A esa paleta se suman eventos culturales como el Carnaval de Barranquilla y el Festival Vallenato, que se realiza en Valledupar, dos fechas que atraen a un público interesado en conocer las tradiciones musicales del Caribe colombiano.
A la hora de planificar, los operadores suelen armar circuitos de entre diez y quince días que enlazan dos o tres regiones. Un esquema frecuente arranca en Bogotá, vuela a Santa Marta para la etapa de playa y trekking por el Tayrona, continúa hacia el Eje Cafetero y termina en Cartagena, donde se cierra el viaje con unos días de descanso y visitas por el centro amurallado. Para los que priorizan el mar, en tanto, la base se instala en San Andrés y se suman excursiones a Johnny Cay o a las islas cercanas, con el buceo como actividad central. Son combinaciones que, según los datos oficiales, están cada vez más al alcance del bolsillo argentino y que explican, en gran parte, el salto de 22 por ciento en la llegada de turistas durante 2025.
“Bogotá, Cartagena, Medellín y San Andrés están consolidados entre los viajeros argentinos, mientras Santa Marta gana presencia.”Luis Fernando Fuentes Ibarra, representante de ProColombia
Mientras tanto, en el río Paraná la altura frente al puerto se mantiene en valores estables y sin una tendencia firme en lo inmediato, lo que deja la pelota del lado de la navegación de cabotaje y de los cruces hacia Uruguay, que este mes sostienen frecuencias regulares. Para quienes piensen en el próximo receso largo, lo que se viene aguas abajo en los próximos días es un escenario meteorológico sin grandes sobresaltos en la cuenca, con caudales estables y condiciones razonables para la pesca artesanal en la zona de Tigre y San Fernando, según comentaba esta mañana Donato Roldán, baqueano de la zona de la boca del río Reconquista, mientras revisaba los anzuelos a la vera del agua. La elección, para los que estiren la decisión hasta último momento, pasa por decidir entre un viaje corto al Caribe colombiano o una escapada más cerca, a la espera de los movimientos del Paraná que, por ahora, no anticipan crecidas ni bajantes pronunciadas.
