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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Comer rico sin delivery: cuánto se ahorra cocinando pizza, hamburguesas y empanadas en casa

Un relevamiento de precios compara el costo de preparar en casa las tres comidas más pedidas frente a las promociones con envío. La pizza gana por goleada, las hamburguesas dependen de la alacena y las empanadas quedan en zona indefinida.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 1 h
Comer rico sin delivery: cuánto se ahorra cocinando pizza, hamburguesas y empanadas en casa

Es una de las preguntas que más se repiten los viernes a la noche, cuando el navegador ya tiene tres pestañas abiertas con locales abiertos y el grupo de WhatsApp está que arde: ¿salta el pedido o nos prendemos a la cocina? La respuesta, como tantas cosas en la Argentina de hoy, depende de qué haya en la heladera y de cuánta plata haya en la billetera. Lo concreto es que, según los números que circularon en las últimas horas, cocinar en casa sigue siendo, en la mayoría de los casos, bastante más barato que pedir por delivery, aunque la diferencia se achicó bastante en algunas categorías.

Pizza: el ahorro llega al 72 por ciento

La pizza es el plato donde la diferencia es más palmaria. Una grande de mozzarella de ocho porciones, hecha con los ingredientes justos, sale 8.745 pesos. De ese total, más de tres cuartas partes se las lleva el queso: los 350 gramos necesarios cuestan 7.084 pesos. Si en vez de comprar lo justo se opta por los envases completos del supermercado, el desembolso inicial sube a 15.820 pesos, pero quedan sobrantes para futuras preparaciones, lo que termina licuando el gasto en las próximas cocas. En ambos casos, el número queda muy por debajo del precio mínimo de una pizza por delivery, que arranca en 20.000 pesos antes de sumar el costo de envío. El ahorro efectivo va del 56 al 72 por ciento, y la preparación, descontada la hora de levado de la masa, no requiere ninguna técnica de chef.

Hamburguesas: la alacena manda

Las hamburguesas presentan un panorama más matizado. Dos medallones con queso cheddar y papas fritas cuestan 10.797 pesos si se usan solo las cantidades necesarias, es decir, unos 5.400 por unidad. Las promociones más accesibles en cadenas de hamburgueserías rondan los 18.000 pesos por dos porciones con papas, lo que deja un ahorro de al menos 7.200 pesos, cerca del 40 por ciento. El problema aparece cuando no hay absolutamente nada en la cocina: comprar todos los paquetes completos, incluidos medallones, panes, queso y aceite, trepa a 23.439 pesos y supera las promociones más baratas del delivery. Eso sí, buena parte del aceite usado para freír las papas puede reutilizarse, así que el costo real suele ser algo menor al calculado en papel.

Empanadas: depende de con qué se comparen

Las empanadas son el caso donde el ahorro es más variable y donde conviene mirar dos veces antes de sacar la conclusión. Una docena de carne al horno, con tapas compradas, sale 14.484 pesos usando las cantidades exactas de la receta, unos 1.207 por unidad. La carne picada, 500 gramos a 8.000 pesos, representa más de la mitad del costo total. Frente a las promociones por docena más económicas en casas de empanadas, que parten de 16.000 pesos, la diferencia es de apenas 1.516 pesos, un 9 por ciento. Sin embargo, si la comparación se hace con pizzerías que venden empanadas por unidad a 3.500 pesos o más, la docena casera ahorra más de 27.000 pesos, alrededor del 66 por ciento. Como en el caso de las hamburguesas, arrancar de cero comprando todos los paquetes completos puede superar el precio de las promociones más baratas, aunque los excedentes de condimentos, aceitunas, huevos y verdeo rinden para varias tandas siguientes.

La variable que nadie menciona: el tiempo y el hambre

Más allá de los números, hay un componente que ninguna planilla de precios captura y que termina inclinando la balanza en el living de cada casa. Pedir por delivery es clickear un par de veces y recibir la comida caliente en treinta o cuarenta minutos; cocinar implica decidir, comprar si falta algo, esperar el levado, freír, hornear, emplatar y, sobre todo, limpiar después. Para hogares con chicos chicos, para quienes llegan muertos de laburo o para los viernes donde nadie tiene ganas de prender el horno, ese costo de tiempo y de voluntad pesa tanto o más que los 7.200 pesos de ahorro en las hamburguesas o los 27.000 en las empanadas. La calculadora manda en el papel, pero la cocina, como diría cualquier madre o cualquier abuelo, se cocina con paciencia tanto como con harina.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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