El final que nadie esperaba: cómo una escena poscréditos y un guiño a los na'vi volvieron a poner a Endgame en lo más alto de la historia
La versión Encore de Vengadores: Endgame recuperó el primer puesto de la taquilla mundial y James Cameron lo celebró con una imagen que mezcló ambos universos. Una pulseada de números, pero también de gestos entre dos gigantes del cine.
Les confieso algo: cuando el viernes a la noche me crucé a Romina, una espectadora de 47 años que hacía cola con su hija adolescente, todavía estaba tarareando el estribillo que había escuchado sonar en la sala al final de la función. Me dijo, con la sonrisa todavía dibujada, que había ido a ver la película por tercera vez y que esta vez la había sentido distinta. 'Es como si te dieran un pedacito nuevo de algo que ya querías mucho', me resumió, mientras acomodaba las pochoclos que le habían quedado en la bolsa. Esa sensación, la de volver a una historia conocida pero con un cierre distinto, es exactamente la que terminó de empujar a Vengadores: Endgame a recuperar un trono que todos daban por cerrado hace años.
La versión que se reestrenó el 25 de septiembre bajo el título Encore no fue una simple vuelta a las salas con la misma copia: incorporó un final modificado y escenas poscréditos que no estaban en la edición original, piezas pensadas como anticipo de lo que viene en Vengadores: Doomsday, cuya fecha de estreno está prevista para el 17 de diciembre de 2026. El movimiento volvió a mover la aguja de la recaudación global y la película de Marvel pasó otra vez a Avatar en la clasificación histórica.
La nueva pulseada de los números
Con más de 2.938 millones de dólares acumulados a nivel mundial, Endgame quedó por encima de los aproximadamente 2.924 millones que sostiene Avatar, una diferencia suficiente para recuperar el primer puesto de la tabla de todos los tiempos. El dato no es menor si se tiene en cuenta que, apenas seis años atrás, ese mismo lugar se había transformado en un ida y vuelta constante entre las dos producciones: en julio de 2019, tras el estreno original, Endgame había desplazado a la película de Cameron; después, el reestreno de Avatar en 2021 le devolvió el liderazgo a la cinta de Pandora; y ahora, con Encore, el orden se invirtió otra vez.
El cruce de mensajes entre los dos universos fue, a mi modo de ver, lo que le dio una capa humana a una pelea que podría haber sido puro papel. James Cameron salió a felicitar públicamente al estudio con una imagen en la que se ve a Iron Man siendo recibido por una tribu na'vi, y escribió: '¡Enhorabuena a Marvel y a la número uno, Vengadores: Endgame: Encore, por llevar a los espectadores a los cines!'. Ya lo había hecho en 2019, cuando usó incluso una expresión en na'vi para reconocer el primer cruce. Esta vez eligió un gesto visual, casi un apretón de manos cinematográfico entre dos mundos que suelen competir como si fueran equipos rivales.
- Endgame acumula más de 2.938 millones de dólares a nivel mundial tras el reestreno.
- Avatar había recuperado el primer puesto con su relanzamiento de 2021, llegando a unos 2.924 millones.
- La reedición incluye un final alterado y escenas poscréditos inéditas que funcionan como anticipo de Vengadores: Doomsday.
- Cameron felicitó a Marvel con una imagen de Iron Man junto a los na'vi y un mensaje público.
Lo que a mí me sigue llamando la atención es que una película estrenada en 2019 haya podido volver a mover público con el incentivo de material realmente nuevo, algo que los grandes estudios toman nota. No se trata solo de un truco de marketing ni de un simple reestreno: es la decisión de sumar minutos inéditos que modifican el cierre y abren la puerta a la próxima entrega. En un momento en el que las salas pelean por llenar butacas frente al consumo desde casa, que una audiencia de cuarenta, cincuenta y sesenta años vuelva a hacer cola un viernes a la noche para ver una escena poscréditos que no existía, dice mucho del lazo afectivo que todavía sostiene a ciertas franquicias.
Cuando salí del cine y me quedé charlando con un par de personas en la puerta, escuché algo que me quedó dando vueltas: un señor de unos 55 años le decía a su hijo, mientras guardaban las entradas en la misma billetera, que 'cerrar bien una historia también es una forma de cuidarla'. No sé si los estudios lo ven así, pero a esta altura, después de ver a Romina tarareando el estribillo y al señor despidiéndose del film como quien guarda un álbum viejo en un estante, me queda la idea de que esta pulseada entre gigantes se ganó, sobre todo, el derecho de emocionar a su propio público.
