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Martes, 13 de octubre de 2026
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El Gordis dejó las reseñas y abrió su propia hamburguesería en Palermo: qué se come, cuánto sale y cómo se pide

Federico Perales convirtió en local lo que probaba en video. La carta tiene cinco hamburguesas, pan brioche, medallones de estilo smash y un sistema de pedido con pantalla que se pagó antes de cruzar la puerta.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 10 d
El Gordis dejó las reseñas y abrió su propia hamburguesería en Palermo: qué se come, cuánto sale y cómo se pide

Después de tres años dedicado a probar y reseñar hamburguesas en redes, Federico Perales, más conocido como El Gordis, decidió dar un paso distinto: en vez de contar cómo comía, abrió su propio local. La esquina elegida fue la de El Salvador y Fitz Roy, en Palermo, donde funciona Gordis Burger con una carta corta, deliberadamente corta, que va de la carne al pollo y de la caja a la pantalla.

Cinco opciones en la carta y un rango de precios que va de los dieciséis mil a los veintiocho mil pesos

La propuesta se apoya en cinco hamburguesas bien diferenciadas. Las de carne se sirven en pan brioche con medallones de estilo smash —esa cocción aplanada contra la plancha que sella los jugos— y se ofrecen en simple o doble, con una diferencia de alrededor de seis mil quinientos pesos entre una versión y la otra. La Clásica, la Tasti y la Cuarto arrancan en los dieciséis mil pesos en su formato simple y trepan a los veintidós mil quinientos en el doble. La Bacon, que lleva el glaseado y la cebolla crocante como firma, parte de los veintiún mil quinientos y llega a los veintiocho mil. Quienes prefieran pollo encuentran una sola medida: la Chicken se vende a dieciséis mil pesos, con medallón crocante, pan con sésamo, cheddar, bacon, lechuga, ranch y mostaza con miel.

  • La Clásica: cheddar, pepinos encurtidos, cebolla y Salsa Gordis, 16.000 o 22.500.
  • La Tasti: tomate, lechuga y una versión propia de la salsa, 16.000 o 22.500.
  • La Cuarto: cheddar, cebolla, ketchup y salsa de la casa, 16.000 o 22.500.
  • La Bacon: cebolla crocante, bacon glaseado, cheddar y salsa específica, 21.500 o 28.000.
  • La Chicken: medallón crocante de pollo, pan con sésamo, cheddar, bacon, lechuga, ranch y mostaza con miel, 16.000.

Una mezcla de carne con nombre y apellido, papas con hierbas y la salsa de la casa como extra

La receta de los medallones tiene una composición que Perales repite casi como un detalle de origen: cincuenta por ciento de vacío, cuarenta por ciento de tapa de asado y diez por ciento de grasa. Con esa base, el smash busca el borde crocante que identifica al estilo. Las papas, en tanto, llegan con un sazonado propio a base de hierbas y especias, pensado para no quedar en un simple acompañamiento neutro. Quien quiera completar el plato con la Salsa Gordis puede pedir un recipiente extra por mil pesos.

Cómo se pide, cómo se come y por qué la operación de delivery funciona en otra cocina

En el local conviven dos maneras de comprar. Una es la tradicional: acercarse a la caja, hacer la fila y pagar en el momento. La otra, más reciente para muchos comensales argentinos, es a través de las pantallasdispuestas en el salón, que permiten elegir la hamburguesa, combinar ingredientes cuando el sistema lo permite y abonar con tarjeta o medios electrónicos. Quienes prefieran sentarse a comer pueden hacerlo en el mismo establecimiento, ya que el salón está habilitado para consumir en el lugar. Para retirar el pedido y llevarlo a casa también está prevista la opción, ya que el local permite retirar la comida por mostrador. El reparto a domicilio, en cambio, no sale desde El Salvador y Fitz Roy: según explicó Perales, la operación de delivery se montó en una cocina separada, decisión que, según dijo, ayuda a que el salón no se congestione y que las entregas mantengan su propio ritmo. En una de las jornadas inaugurales, la marca llegó a vender alrededor de tres mil hamburguesas, una cifra que el propio creador usa como referencia del envión inicial.

Un año y tres meses de trabajo, un socio gastronómico y un chef ejecutivo para cerrar la fórmula

Detrás del salto de la pantalla al local hubo un proceso de casi quince meses. Perales, que durante años se dedicó a reseñar hamburguesas ajenas, se asoció con un empresario del rubro gastronómico y, según contó, el desarrollo del punto de venta llevó un año y tres meses, con las recetas terminadas de ajustar junto a un chef ejecutivo, paso que, a su entender, le dio el respaldo técnico que un creador de contenido no siempre tiene cuando se propone abrir las puertas. La carta, finalmente, quedó reducida a cinco opciones: cuatro de carne y una de pollo, todas pensadas para resolverse con la misma lógica de pan brioche, medallón a la plancha y una salsa de la casa que ya lleva el nombre del proyecto.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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