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Martes, 13 de octubre de 2026
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"El otro Chiquito": un documental que se mete en la cocina del humor y de un juicio

La película reconstruye la carrera del cómico español y el cruce judicial que se desató cuando un personaje de televisión tomó sus gestos como propia materia prima. Con testimonios de figuras notables del medio, el filme se pregunta hasta dónde llega la imitación y dónde empieza la disputa.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 12 d
"El otro Chiquito": un documental que se mete en la cocina del humor y de un juicio

Cuando el público que vio crecer a Chiquito de la Calzada en la tele española se enteró de que alguien había llevado su manera de hablar, de moverse y de mirar al público a un programa nocturno, la reacción fue bastante menos alegre de lo que uno podría imaginar. A mí, lo primero que me llamó la atención es que la cuestión judicial que se desató alrededor de Lucas Grijander, el personaje interpretado por Florentino Fernández en Esta noche cruzamos el Mississippi, terminó convertida en un documental que se propone revisar la trayectoria entera del cómico. Y es ahí donde "El otro Chiquito" se vuelve un material atractivo para quienes quieran entender, no solo el conflicto, sino la cocina del humor que Chiquito cocinó a lo largo de décadas.

La idea original del documental lleva la firma de Diego San José, y el enfoque está lejos de quedarse en el escándalo mediático. La película se detiene primero en el ascenso del humorista, en esos chistes que él contaba con un tempo particular y un léxico propio que el público repetía en la calle. Recién después de esa recorrida inicial aparece el juicio, como si los realizadores quisieran que el espectador entendiera qué se estaba discutiendo antes de ponerse a discutir la disputa.

La disputa por un personaje que vivía de los gestos ajenos

El caso tiene una pregunta incómoda en el centro, y el documental no la esquiva. Lucas Grijander no era una copia declarada ni un homenaje explícito: era un personaje que tomaba como referencia el repertorio de gestos y expresiones de Chiquito y lo llevaba a un formato distinto. La cuestión, según lo que plantea la película, es dónde termina la imitación humorística, que es una de las llaves del humor desde siempre, y dónde empieza el uso comercial de rasgos que el público reconoce como propios de un artista. El propio recorrido del personaje, que incluyó la venta de distintos productos y giras por España con el grupo "Lucas y sus janders", aparece como uno de los elementos que el documental pone sobre la mesa.

Esa zona gris es, a mi entender, la parte más interesante del documental. Porque no se trata de un plagio declarado ni de un homenaje desinteresado: es una construcción artística que toma rasgos identificables de alguien y los pone a funcionar en otro registro. Y la película deja que el espectador saque sus propias conclusiones, sin moralinas.

Voces que cuentan desde distintos ángulos

  • Florentino Fernández, el intérprete del personaje, aporta su mirada sobre el proceso creativo y sobre la reacción del público.
  • Pepe Navarro, presente en el período en que el personaje ganó pantalla, suma recuerdos del momento televisivo.
  • Manuel Jabois, Ramón García y Juan Y Medio acercan análisis del medio y, en algunos casos, recuerdos de trato personal con el humorista.
  • Celia Villalobos y Mario Conde, desde otros ámbitos de la vida española, dan testimonio del impacto cultural del cómico más allá de la televisión.

Esa mezcla de voces es, a mi criterio, una de las fortalezas del documental. No todas las entrevistas aportan lo mismo, ni tienen el mismo peso, pero el conjunto arma un mosaico bastante completo de cómo se fue cocinando ese fenómeno y de qué manera la disputa judicial se inscribe en una historia más amplia. El documental combina esas intervenciones con recreaciones, y para quienes se acerquen por primera vez a la figura de Chiquito ofrece un recorrido que conecta su popularidad televisiva con la controversia posterior.

“La película deja que el espectador saque sus propias conclusiones, sin moralinas.”Belén Giménez

A la salida de una función, una señora que iba con su marido me dijo una frase que me pareció resumir bastante bien el espíritu del documental. «Yo a Chiquito lo quise desde el primer chiste, y a Lucas lo vi como un chiste dentro de otro chiste.» Me quedé pensando si esa distinción entre chiste y chiste dentro de otro chiste no es, justamente, lo que la película intenta poner en palabras.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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