El reloj de arena de Wawrinka: a los 41, vuelve al US Open para despedirse a lo grande
Una lesión de último momento le abrió al suizo la chance de disputar su último Grand Slam en la misma cancha donde hace diez años levantó el trofeo y le ganó la final a Djokovic.
Arrancó la cuenta regresiva para Stan Wawrinka. El suizo, con 41 cumplidos y el cuerpo ya en modo reserva, terminó adentro del cuadro del US Open 2026 de la manera más inesperada: por la baja de último momento del estadounidense Patrick Kypson, lesionado antes del primer saque. La organización tenía un lugar libre y el nombre de Wawrinka, ex número tres del mundo y ganador de tres Grand Slams, fue el elegido. Así, el domingo 30 de agosto, el helvético pisará otra vez la Arthur Ashe de Nueva York con la mochila cargada de historia y con la certeza de que esta será la última.
A los 90 minutos de la confirmación
Lo contó el propio Wawrinka cuando se enteró de la invitación y lo blanqueó ante la prensa internacional: estoy increíblemente emocionado de aceptar la invitación para el Abierto de Estados Unidos y espero con ansias competir nuevamente frente a los aficionados en Nueva York. La frase la dijo en inglés, pero la traduce uno mismo: el hombre está feliz. No es para menos. Apareció la chance en el momento exacto, justo cuando él ya daba por cerrada la etapa de los majors. Se la dieron servida y no la piensa dejar pasar.
Una década después, mismo escenario
La historia tiene un condimento especial. Hace exactamente diez años, en 2016, Wawrinka se consagró campeón del Abierto de los Estados Unidos con una victoria memorable ante Novak Djokovic en la final, por 6-7(1), 6-4, 7-5 y 6-3. Aquella noche en Flushing Meadows fue su tercer Grand Slam, después del Australian Open 2014 y Roland Garros 2015, y terminó de consagrar al suizo como el mejor rival posible en una era claramente dominada por el serbio, Federer y Nadal.
Y hay más: Djokovic también competirá en la edición 2026. Es decir, se vuelve a abrir la puerta para un cruce entre el suizo y el serbio en la misma cancha, diez años más tarde. No es poca cosa. Si el cuadro los cruza en una final o en una semifinal, la postal un viaje directo al pasado. Si no se cruzan, al menos compartirácan escenario, una cancha, una edición con aroma a aquellos años en los que estos tres tipos (Djokovic, Federer y Nadal) reinaban sin discusión.
La previa de los históricos: Federer volvió y le ganó a Roddick
La semana previa al arranque del torneo tuvo su propia cuota de nostalgia. Roger Federer, ya retirado del circuito, pisó otra vez el estadio Arthur Ashe para una exhibición frente a Andy Roddick, rival histórico al que enfrentó en 24 oportunidades durante sus carreras activas entre 2001 y 2012. Roddick apenas pudo ganarle tres veces. El encuentro fue a un solo set, nada más, y Federer se lo quedó por 6-3. Después se armó el dobles mixto de leyenda: Roddick y McEnroe contra Federer y Agassi. Exhibición pura, sonrisa cómplice de cuatro tipos que se repartieron el circuito durante más de una década.
Capítulo final en Nueva York
El US Open 2026 pone primera el domingo 30 de agosto y a Wawrinka le toca volver a la carga en una cancha que conoce de memoria. No hay promesa de resultado: la lógica dice que una primera o segunda ronda lo puede dejar afuera rápido, y el cuerpo de 41 años no perdona. Pero acá lo que importa es el símbolo. Stan vuelve a donde fue campeón y vuelve a la cancha donde alguna vez lo recibió el público neoyorquino con los brazos abiertos.
Lo que viene para Wawrinka
- Su próximo compromiso será el debut en el cuadro principal del US Open 2026, con horario a confirmar por la organización.
- Si supera la primera rueda, su segundo partido se disputaría entre martes y miércoles de la primera semana.
- El circuito de Grand Slams cierra el año con el Australian Open 2027, donde también podría estar presente si las piernas le dan.
- Su ranking actual lo ubica afuera de los cien mejores del mundo, por lo que necesitará ganar partidos para volver a entrar en los torneos grandes sin invitación.
Lo escribo y lo firmo: estoy mirando este hilo con la mirada del que alguna vez lo vio ganar y emocionarse. Wawrinka no necesita ganar otra vez el torneo para ganarse el aplauso. Le alcanza con pisar la cancha, chocar la mano del rival y despedirse a su manera. Con el reloj de arena en la mano, con la Arthur Ashe como escenario, con la certeza de que el domingo 30 arranca su último baile. Y uno, como espectador, agradece que la historia le haya regalado este final.
