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Lunes, 19 de octubre de 2026
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En la entrada de Caviahue, una familia neuquina reabrió las cabalgatas del abuelo y las convirtió en una propuesta con bienestar animal

La familia Garrafa recuperó en el paraje La Vega una tradición de generaciones y la transformó en una experiencia turística habilitada por la Provincia, donde el cuidado del caballo es el primer paso antes de salir al sendero.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 2 h
En la entrada de Caviahue, una familia neuquina reabrió las cabalgatas del abuelo y las convirtió en una propuesta con bienestar animal

A la entrada de Caviahue, en el paraje La Vega, los días comienzan antes de que llegue el primer visitante. La familia Garrafa revisa los caballos, los alimenta y los cepilla, y ese ritual de cuidado no es parte de la escenografía: es la base sobre la que se apoya toda la propuesta, que el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la Provincia ya habilitó como prestador oficial.

Una tradición familiar que vuelve a tomar forma

El emprendimiento lleva el nombre del paraje y pertenece a la familia desde hace décadas. El abuelo realizaba allí cabalgatas cuando sus hijos eran chicos; con el tiempo dejó la actividad, hasta que él mismo impulsó la vuelta al lugar, cuando sus nietos ya habían desarrollado un vínculo propio con los caballos y con esa forma de vida. Durante los primeros seis o siete años no hubo intención turística: la familia regresó a La Vega para que los chicos pudieran disfrutar del espacio y de los animales, y la idea de abrir la experiencia a visitantes tomó forma concreta hace poco más de un año, según reconstruí en la charla con sus protagonistas.

María René Garrafa, quien lidera el proyecto junto a su pareja Marcos y sus tres hijos, me describió la filosofía de la propuesta con una frase que parece condensar el espíritu de toda la experiencia: No queremos que el caballo sea visto solamente como un medio para recorrer un sendero. Queremos enseñar a conocerlo, respetarlo y entenderlo, dijo, y la convicción con la que lo cuenta alcanza para entender por qué la actividad empieza mucho antes de subir al animal.

Cómo es la experiencia, paso a paso

  • Acercamiento previo al caballo: los visitantes aprenden a alimentarlo, a cepillarlo y reciben información básica sobre su comportamiento antes de cualquier monta.
  • Cabalgata por el paisaje de Caviahue, con volcanes, montañas, cascadas y senderos donde el clima puede cambiar en pocas horas.
  • Merienda casera al cierre, con la idea de que la jornada no termine simplemente al regresar al punto de partida.
  • Trabajo diario de cuidado animal a cargo de la familia Garrafa, que sostiene la propuesta como modo de vida y no como un servicio estandarizado.

Los planes a corto plazo incluyen ampliar el espacio, mejorar los accesos y construir una caballeriza, mientras que el objetivo de largo aliento pasa por sostener esta actividad como modo de vida y transmitirla a la próxima generación, algo que, en este caso, ya empezó a ocurrir antes de que apareciera el primer turista. Lo que vi en La Vega es algo que vale la pena repetir: una idea turística que empieza por cuidar al animal, y que recién después, recién, sale al sendero.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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