Ferro de Caballito gritó campeón en Viedma y se llevó la Liga Federal Formativa U21
El equipo de Caballito cerró el Final Four con dos victorias al hilo y se consagró en la categoría Liga Próximo. Ulises Martorell, con 20 puntos y 22 de valoración, fue la gran figura de la final y se quedó con el MVP del partido decisivo.
Lo voy a decir de arranque y sin vueltas: Ferro Carril Oeste es el nuevo campeón de la Liga Federal Formativa U21. Lo definimos así, en mayúsculas, porque el conjunto de Caballito viajó hasta Viedma, se acomodó en el Final Four y en menos de 24 horas se llevó dos victorias consecutivas que lo dejaron con el trofeo más preciado de la categoría Liga Próximo. La final del domingo fue 81-74 contra Deportivo Norte de Armstrong, en el estadio Ángel Cayetano Arias, y el título llegó con justicia para un equipo que fue de menor a mayor en todo el torneo.
Minuto a minuto, la consagración
El sábado, Ferro había dado el primer paso con un trabajado 62-57 sobre Quilmes de Mar del Plata, en la semifinal. Partido friccionado, de esos que se ganan desde lo defensivo y desde la paciencia. Y el domingo, en la definición, el equipo de Caballito mostró su mejor cara: creció en los momentos calientes, repartió el goleo y tuvo en Ulises Martorell a un líder absoluto. El juvenil cerró con 20 puntos, 6 rebotes y 22 de valoración, números que le alcanzaron para quedarse con el MVP de la final. Una actuación enorme, de esas que justifican un viaje largo y un trofeo.
Del otro lado, Deportivo Norte de Armstrong se fue con la frente alta. No le alcanzó para dar el batacazo, pero dejó en la cancha a un jugadorazo: Francisco Rizzotti terminó con 33 puntos y 9 rebotes, una producción descomunal que no tuvo recompensa por la sólida tarea colectiva del campeón. Cuando un pibe de la categoría te clava 33 en una final, el futuro del básquet santafesino, mínimo, asoma interesante.
Antes de la final, el domingo había arrancado con el cruce por el tercer puesto, y ahí Deportivo Viedma se despidió de su gente con una victoria 74-73 sobre Quilmes de Mar del Plata. Un punto de diferencia, infarto puro. Joaquín Flores, por el local, y Manuel Marfil, por el marplatense, terminaron como los máximos anotadores con 21 tantos cada uno. Un detalle que vale: el dueño de casa cerró el torneo con un triunfo, y eso siempre tiene su valor anímico para un club que viene creciendo en el sur.
El camino del campeón, paso a paso
- Tres fases regionales en el arranque de la temporada, donde Ferro fue filtrando rivales hasta quedar entre los mejores del país.
- Dos cuadrangulares interregionales que ordenaron el mapa y dejaron a los cuatro equipos que iban a pelear el título en Viedma.
- Un segundo puesto en su grupo de semifinales que, igual, le alcanzó para meterse en el Final Four como uno de los candidatos.
- Semifinal del sábado con victoria 62-57 sobre Quilmes de Mar del Plata, en un partido de bajo goleo y mucha tensión.
- Final del domingo con triunfo 81-74 sobre Deportivo Norte de Armstrong y consagración con Ulises Martorell como MVP del partido decisivo.
A mí, lo que más me gusta de esta historia es el proceso. Ferro no arrancó como favorito ni ganó por atropellada: se clasificó segundo en su grupo, llegó al Final Four sin ruido y cuando tuvo que dar el salto de calidad, lo dio. Eso, en inferiores, vale oro. Habla de un trabajo silencioso de los formadores, de un grupo de chicos que bancó la presión y de un cuerpo técnico que leyó bien los partidos. El básquet argentino necesita este tipo de consagraciones: las que se construyen con paciencia y no con marketing.
Para ponerlo en perspectiva histórica, hay que retroceder bastante en el tiempo. La última vez que Ferro Carril Oeste levantó un título nacional de esta magnitud en formativas fue en el lejano 1986, cuando el club de Caballito todavía era una referencia ineludible del básquet argentino. Casi cuatro décadas después, el Verde vuelve a sonar fuerte en una categoría nacional, y lo hace con un plantel propio, formado en el club. Eso, para los más grandes que peinan canas, tiene un sabor especial: es como volver a sentirse identificado con una institución que supo estar en la elite.
Lo que viene para Ferro
Ahora, ojo con lo que viene. Ferro llega a este título con una base sub 21 que recién termina su ciclo en la categoría, y la pregunta lógica es cuántos de estos chicos van a pegar el salto al primer equipo o van a quedar en la mira de clubes más grandes del medio. El club de Caballito sabe que los campeones formativos, muchas veces, se transforman en monedas de cambio. Lo saludable sería que la mayoría siga teniendo rodaje en el club. Mientras tanto, el próximo compromiso del plantel ya está en el horizonte: la Liga Federal Formativa U21 del año que viene, con Ferro defendiendo el título y con la obligación de sostener este nivel. Yo, que soy de los que mira el proceso más que el resultado, apuesto a que van a ser protagonistas otra vez. Y esta vez, partiendo desde el primer escalón.
