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Martes, 13 de octubre de 2026
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Fito Páez volvió al piano en la tele de Pergolini y se imaginó de pie frente a una orquesta

El rosarino repasó parte de su repertorio, habló de su ganas de aprender a dirigir una orquesta y recordó una gira compartida con Charly García que todavía lo tiene como aprendiz

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 20 d
Fito Páez volvió al piano en la tele de Pergolini y se imaginó de pie frente a una orquesta

Yo estaba ahí, del otro lado de la pantalla, y la verdad es que ver a Fito Páez sentado frente a un piano en Otro día perdido, el programa que conduce Mario Pergolini, fue como transportarme a esos días en los que uno se sentaba frente al televisor esperando que alguien tocara una canción que le cambiaría el ánimo. Y esta vez no fue la excepción, porque el músico rosarino se sentó frente al teclado, interpretó Al lado del camino y se entregó a una charla que fue mucho más que una visita promocional: fue una clase de oficio y de cariño por la música.

Lo que más me llamó la atención, y supongo que a los panelistas Evelyn Botto y Agustín Soy Rada Aristarán también, fue escuchar a Fito hablar con una mezcla de curiosidad y de respeto acerca de un proyecto que todavía no arrancó pero que ya lo tiene pensando: aprender dirección orquestal. Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona, dijo, y esa frase, que a primera vista puede sonar técnica, en su boca se transformó en una declaración de intenciones, en el anuncio de alguien que después de tantos años sigue queriendo entender cómo se hace sonar a un montón de gente al mismo tiempo.

El recuerdo de Charly y una melena que se mueve

Pergolini le preguntó por un detalle que muchos de los que vamos a recitales todavía recordamos: por qué Charly García tocaba de espaldas al público en aquella gira que compartieron. Fito arrancó con una salida que desató las risas del estudio, hay que preguntarle a Charly, dijo, y enseguida, ya en serio, aclaró que su colega nunca terminó de explicar aquella decisión, aunque él siempre la vinculó con una idea visual muy concreta, que el público viera una melena en movimiento mientras sonaban las canciones. Esa imagen, la de una melena enorme sacudiéndose de espaldas al escenario, es de las cosas que uno no se olvida más, y que Fito la tenga tan presente habla de cuánto le sigue importando todo lo que su maestro le dejó.

“Me sirvió porque aprendí un montón”Fito Páez

A partir de ese recuerdo, la conversación se metió en un tema que a mí, como espectadora de la música argentina, me preocupa cada vez más: el lugar que ocupan las canciones de Charly en la memoria de las nuevas camadas. Fito contó que, unos quince años atrás, había hecho un concierto entero con temas de su colega que él consideraba superconocidos y se había cruzado con gente que no los reconocía. La reflexión se quedó dando vueltas en el aire, porque si hasta Fito, que convive con ese repertorio desde siempre, nota que se va perdiendo, algo estamos dejando pasar como sociedad.

El cierre, otra vez con las manos en el piano

Después de la charla, Fito volvió al piano y se entregó a los pedidos que le hicieron Pergolini, Botto y Rada, que funcionaron como una especie de selección público por encargo, y se despidió tocando uno tras otro los temas que le fueron pidiendo. Me gusta pensar que así termina una buena visita a un programa de tele, no con un comunicado de prensa sino con alguien sentado frente a un instrumento, haciendo sonar las canciones que el público quiere escuchar. A la salida del estudio, mientras acomodaba las cosas, alguien cerca mío dijo una frase que me quedó rondando: si Fito se anima con una orquesta, vamos a tener que ir a verlo otra vez.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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