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Martes, 13 de octubre de 2026
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La biopic de Moria Casán suma una segunda demanda y se enreda en Tribunales a menos de un mes de su debut

Los hijos de Luis Vadalá presentaron acciones legales por separado. Mientras Ingrid ya tuvo su primera audiencia, Ramiro amplió el reclamo y sumó al director de la serie. Piden plata y disculpas públicas por cómo quedó pintado su padre.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 32 d
La biopic de Moria Casán suma una segunda demanda y se enreda en Tribunales a menos de un mes de su debut

A la salida del pase de prensa al que fui la semana pasada, una señora de unos cincuenta y tantos me dijo al oído, mientras se ajustaba el pañuelo: "Yo la quiero a Moria desde que tenía quince, pero esto que hicieron con el padre de los chicos me parece muy fuerte". Esa frase, casi susurrada en la puerta del cine, resume mejor que cualquier título el clima que se vive alrededor de la serie biográfica de Moria Casán que Netflix acaba de estrenar: admiración eterna por la vedette, pero incomodidad real por cómo quedó dibujado el hombre que fue su marido.

A menos de un mes del debut, la producción acumula un frente judicial que se amplió con una segunda demanda. La primera la había presentado Ingrid Vadalá, una de las hijas del exmarido de Moria, y ya tuvo su primera audiencia. Ahora se sumó su hermano Ramiro, que decidió ir a fondo: demandó a Netflix, a la productora, a Moria Casán y, a diferencia de su hermana, también incluyó en el reclamo al director del proyecto, Javier Van de Couter. La primera audiencia de esta nueva causa está prevista para fines de septiembre, según pudo saber este portal.

Los puntos centrales del reclamo

  • Daño psicológico y daño moral, invocados por la familia como consecuencia directa de la forma en que quedó retratado Luis Vadalá.
  • Perjuicio a la imagen del padre, a partir de escenas en las que se lo muestra en situaciones de consumo de sustancias y de violencia.
  • Una escena puntual donde el personaje aparece desnudo frente a una hija menor de edad, que los demandantes consideraron particularmente sensible.
  • Un pedido de resarcimiento económico, cuyo monto se definirá en una audiencia posterior, ya que no se pretende editar ni retirar la serie.

Uno de los datos que más llamó la atención en el expediente, y que me parece clave para entender la discusión, es que la serie nunca menciona el apellido Vadalá: al personaje se lo llama siempre por su nombre de pila. Sin embargo, según argumentan los hijos, la identificación del resto de los elementos biográficos fue suficiente para que el público vinculara inmediatamente al hombre real con la ficción. Y eso, dicen ellos, habilitó una ola de críticas públicas que dañó la memoria de su padre.

Desde la vereda de enfrente, el abogado de Moria, César Carozza, salió a cuestionar los argumentos de la familia. Lo hizo con una pregunta que se volvió inescapable en el debate: "¿Y eso es menospreciar a alguien? ¿Ser mecánico es despreciar a alguien?". El letado apuntó contra uno de los puntos que más molestó a los demandantes: que la serie muestre al personaje con un origen humilde y un trabajo en mecánica. La defensa interpreta ese retrato como un homenaje a la historia de superación del propio Vadalá y no como una ofensa.

Hay, además, un dato de contexto que a mí, personalmente, me parece de los más jugosos del caso y que cambia bastante el ángulo de la discusión. En 2007, el propio Luis Vadalá contó en primera persona, frente a las cámaras de Gran Hermano Famosos, varios de los episodios que hoy la serie lleva a la pantalla. O sea: los mismos hechos que la biopic recreó fueron relatados por el protagonista cuando aún vivía y con cámaras activas las 24 horas. Esa coincidencia va a ser, sin dudas, una de las líneas argumentales centrales cuando las causas lleguen a instancia de sentencia.

Qué se discute hacia adelante

Por ahora, ninguna de las dos demandas pide que la serie salga del catálogo ni que se recorten las escenas en cuestión. El reclamo es estrictamente económico y simbólico: plata de bolsillo y un pedido formal de disculpas públicas. Pero lo que está en juego excede lo monetario. Lo que se debate, en el fondo, es hasta dónde puede llegar una producción biográfica a la hora de retratar no solo al protagonista, sino también a las personas de su entorno más íntimo. Una pregunta que, me animo a decir, va a resonar mucho más allá de este caso puntual y que, como me anticipó el productor con el que me crucé en el pasillo, "va a obligar a repensar de arriba abajo los consentimientos firmados en este tipo de proyectos".

“Yo la quiero a Moria desde que tenía quince, pero esto que hicieron con el padre de los chicos me parece muy fuerte.”Espectadora, a la salida del pase de prensa
BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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