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Martes, 13 de octubre de 2026
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La dinastía que fermentó un imperio: Netflix revive la historia detrás de la cerveza que conquistó al mundo

La nueva serie de Steven Knight, creador de Peaky Blinders, repasa los conflictos internos de los herederos de la cervecería más famosa de Irlanda a partir de la muerte del patriarca en el Dublín de 1868

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 38 d
La dinastía que fermentó un imperio: Netflix revive la historia detrás de la cerveza que conquistó al mundo

A Daniela le brillaban los ojos mientras acomodaba el pochoclo en el living antes de darle play a la serie nueva que le recomendaron sus amigas del trabajo, y la verdad es que cuando uno se sumerge en esta propuesta de Netflix termina entendiendo perfectamente esa expectativa: "La casa Guinness" es de esas historias que prometen enganchar desde el primer minuto porque tiene todo lo que a una le gusta ver en un drama de época, conflictos familiares, secretos guardados bajo llave y un apellido que en su momento fue sinónimo de poder y de dinero en Irlanda.

La producción acaba de desembarcar en la plataforma con ocho episodios que reconstruyen, con bastante rigor y también con mucho vuelo cinematográfico, los entresijos de la familia fundadora de la cervecería más reconocida del país. El punto de arranque es 1868 en Dublín, cuando la muerte de Benjamín Lee Guinness deja a sus hijos a cargo de uno de los imperios empresariales más influyentes de la Irlanda del siglo XIX y, como era de esperarse, lo que podía haber sido una transición ordenada se transforma rápidamente en una pulseada de intereses cruzados, herencias disputadas y lealtades que se ponen a prueba cuando hay demasiado en juego.

Una herencia que pesa más que el oro negro

Lo que más me atrapó, mientras iba tomando notas para esta nota, es que la serie no se queda únicamente en las peleas entre los hermanos Arthur y Edward Guinness, los dos herederos que quedan en el centro de la escena y que cargan sobre los hombros las decisiones que van a definir el rumbo del negocio familiar durante las próximas décadas. La trama también se ocupa de mostrar cómo el resto de los miembros de la dinastía tenía sus propios planes, sus propias ambiciones y sus propios secretos, y son justamente las diferencias entre ellos las que le van marcando el pulso a los ocho capítulos, con idas y vueltas que mantienen la tensión hasta el final.

Y acá viene uno de los puntos más interesantes de la propuesta, porque "La casa Guinness" no se limita a contar lo que pasaba puertas adentro de la mansión familiar. La serie se toma el trabajo de situar ese conflicto íntimo en el contexto mucho más amplio de la Irlanda del siglo XIX, una sociedad atravesada por desigualdades profundas y por tensiones políticas que estaban a punto de cambiar el mapa del país para siempre. El poder económico de los Guinness queda así enfrentado a una población que empezaba a reclamar derechos, y esa tensión entre la opulencia de unos pocos y las necesidades de muchos le agrega una capa extra a un relato que ya de por sí venía cargado de drama.

  • La historia arranca en Dublín en 1868, con la muerte de Benjamín Lee Guinness como detonante del conflicto familiar.
  • Steven Knight, el creador de Peaky Blinders, firma la propuesta y vuelve a apostar por el drama de época con lucha de clases incluida.
  • Anthony Boyle, Luis Partridge y Emily Fairn encabezan un elenco que se completa con Fionn O'Shea, Jack Gleeson, Niamh McCormack, Danielle Galligan y Ann Skelly.

La mirada del autor detrás de la cámara

Si algo sabe hacer Steven Knight, y una lo viene comprobando desde que se enganchó con "Peaky Blinders", es construir universos de época donde las luchas de clase conviven con los vínculos familiares más espinosos y con una buena dosis de violencia ligada al ejercicio del poder. "La casa Guinness" mantiene esa línea sin titubeos y la aplica a uno de los apellidos más pesados de la historia empresarial irlandesa, usando el origen del imperio como excusa para explorar qué es lo que pasa cuando hay mucho dinero, mucho renombre y demasiadas opiniones distintas conviviendo bajo el mismo techo.

A mí, particularmente, me gusta cuando una serie se anima a mostrar las contradicciones de los poderosos en vez de pintarlos como villanos de historieta, y esta lo logra con bastante solvencia, porque los personajes tienen matices y el espectador termina preguntándose con cuál de los hermanos se quedaría si tuviera que elegir un bando, algo que a mi entender es la mejor señal de que la escritura de los guiones está a la altura del despliegue visual.

Como me dijo una señora de mediana edad a la salida del cine mientras esperábamos el colectivo, después de pasar la tarde viendo el primer avance en pantalla grande, "estas historias te hacen pensar en cómo una familia puede sostener un imperio pero también destruirlo desde adentro", y la verdad es que esa frase me pareció un resumen perfecto de lo que propone la serie y de por qué vale la pena sentarse a verla con tiempo, pochoclo de por medio y la predisposición de dejarse llevar por una época y un apellido que cambiaron para siempre la manera de tomar cerveza en el mundo.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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