La guerra por los chips de la inteligencia artificial vació las góndolas de notebooks y dejó al mundo con 16 millones de computadoras menos
Entre julio y septiembre de 2026 se vendieron 62,7 millones de PCs en el mundo, casi un 21% por debajo del año pasado. La explicación está en un insumo clave que ahora acaparan los data centers.
Les tiro una cifra para empezar: en apenas un año, el planeta dejó de comprar unos 16 millones de computadoras personales. Entre julio y septiembre de 2026 se despacharon 62,7 millones de PCs en todo el mundo, contra 78,5 millones en el mismo tramo de 2025. La consultora IDC midió una contracción del 20,1% interanual y la calificó como la más pronunciada desde el primer trimestre de 2023. Omdia fue todavía más dura: reportó una baja del 21,2%, hasta 58,1 millones de unidades. Para ponerlo en criollo: es como si de golpe desapareciera del mapa todo el mercado argentino de notebooks, y un poco más.
Por qué la inteligencia artificial se come la memoria de todos
La raíz del problema está en un insumo muy concreto: los chips de memoria. Los centros de datos que entrenan modelos de inteligencia artificial vienen absorbiendo una porción creciente de la producción mundial de DRAM y de memoria flash NAND, dos componentes que cualquier computadora lleva adentro para funcionar. Piensen en la memoria RAM como la mesa donde la PC apoya todo lo que está haciendo en ese momento, y en el disco como el placard donde guarda los archivos: las dos se encarecieron a la vez. La consecuencia directa fue que la oferta disponible para el mercado de consumo se achicó y los precios se dispararon.
El analista Ben Yeh, de Omdia, puso números al fenómeno: la memoria pasó de representar alrededor del 15% del costo de fabricación de una computadora a casi el 40%. La DRAM llegó a cotizar 25 dólares en agosto, unas cuatro veces más que doce meses atrás; la NAND alcanzó los 30,50 dólares, casi nueve veces su valor de un año antes. Cuando un insumo pesa así dentro de la lista de materiales, el precio final al consumidor se mueve sí o sí.
Las marcas, una por una: quiénes la pasaron peor
- Lenovo: sostuvo el primer puesto con el 25,7% del mercado, pero sus envíos cayeron 22,9%, hasta 14,9 millones de unidades.
- HP: sufrió la peor caída entre los grandes fabricantes, con un retroceso del 31%, hasta 10,3 millones.
- Dell: bajó 25%, hasta 7,6 millones de equipos.
- Apple: fue la que mejor resistió, con una contracción del 11,3% y 6,8 millones de computadoras despachadas.
“Los canales ahora están preocupados por cargar demasiado inventario en un mercado donde los precios altos frenan la demanda.”Jitesh Ubrani, director de investigación de IDC
Ubrani agregó un dato clave para entender la foto completa: a comienzos de año, fabricantes y distribuidores adelantaron pedidos para cubrirse de las subas, lo que infló los envíos del primer semestre y dejó al tercer trimestre con poca demanda real para sostener. El cálculo les salió mal: compraron caros y después no pudieron trasladar todo ese costo al público.
Mi becaria, Julieta, lo resumió sin rodeos cuando le pasé los números: "O sea que la IA que todavía no usamos masivamente ya nos está dejando sin computadora nueva". Y no le falta razón. Mientras los gigantes tecnológicos pelean por entrenar modelos cada vez más grandes, la industria de las PC de a pie —las que compramos para laburar, estudiar o ver Netflix— paga los platos rotos de ese crecimiento.
¿Y eso para qué sirve? Para entender que el precio de la notebook que tenés ganas de renovar no subió porque sí ni por culpa de la inflación local: responde a un reordenamiento global de la industria de chips, donde la inteligencia artificial se lleva la mejor parte de la memoria y deja al mercado de consumo con menos stock y precios mucho más altos. La próxima vez que el vendedor te diga que la misma máquina del año pasado cuesta el doble, ya sabés quién tiene la culpa.
