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Martes, 13 de octubre de 2026
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Los tres golpecitos de Manu Fanego: el rito heredado de su padre que sigue abriendo cada función

A dos años de la muerte de Daniel Fanego, el actor abrió su álbum íntimo y contó cómo una costumbre compartida en las tablas se transformó en su manera de despedirlo antes de cada función. Recuerdos de infancia, un trabajo en Teatro por la Identidad y un almuerzo pendiente con su hermana Camila.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 23 d
Los tres golpecitos de Manu Fanego: el rito heredado de su padre que sigue abriendo cada función

Yo vi a alguien parado en la puerta del teatro, golpeando suave las tablas con la punta del pie, como quien golpea la madera de un barco antes de hacerse a la mar. Esa imagen, que parece un gesto de superstición, es en realidad una herencia. Manu Fanego contó esta semana que antes de salir a escena repite un movimiento que le enseñó su padre, Daniel Fanego: tres golpecitos sobre el escenario, una manera de saludarlo en cada función, como si el viejo maestro le abriera la puerta desde algún lugar del camino. Y la verdad es que, escuchado así, el rito suena menos a superstición y más a conversación entre dos hombres que compartieron oficio, escenario y, sobre todo, la certeza de que el teatro se pisa con respeto.

Un álbum que recorre la vida

Para el segundo aniversario de la muerte de Daniel, ocurrido el 19 de septiembre de 2024 a los 69 años, su hijo abrió el álbum familiar en redes sociales y lo fue pasando casi como se pasa una carpeta de fotos en una mesa de cocina, con esa mezcla de ternura y solemnidad que tienen las sobremesas cuando alguien ya no está. Aparecen ahí una foto en la que Manu, todavía chico, abraza a su padre, otra con sus propios hijos, una imagen de los dos juntos frente al mar y un retrato tomado poco antes del final. "Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá", escribió el actor en el mensaje que acompaña las imágenes, y agregó que ese mediodía iba a almorzar con su hermana Camila para mantener la costumbre de recordar a Daniel comiendo, como si la memoria también se alimentara.

  • Un primer acercamiento a la actuación en una actuación escolar por el Día de la Bandera, con Daniel ayudándolo a preparar el texto y la caracterización.
  • Talco para simular canas y bigotes postizos como parte del maquillaje casero.
  • El olor del mastik, el adhesivo que se usa para fijar pelucas y barbas en el teatro, y que quedó asociado para siempre al inicio de su vocación.
  • Padre e hijo compartieron elenco en El vuelo del Cóndor, dentro del ciclo Teatro por la Identidad, donde ambos interpretaron distintas etapas de la vida de Pablo Podestá.

Un oficio que se hereda como se hereda un nombre

A mí, lo que más me quedó dando vueltas de todo lo que contó Manu es esa idea tan sencilla y tan enorme de que un oficio se pasa de mano en mano, como se pasa un libro o una receta, y que a veces el legado más importante no son los títulos ni los premios sino tres golpecitos en el escenario antes de que se levante el telón. Daniel Fanego dejó una trayectoria enorme, con trabajos en teatro, cine y televisión que van de Luna de Avellaneda a El marginal, de El reino a Resistiré y El Ángel, y a su hijo le dejó, además de los recuerdos de infancia con talco y mastik en la mesa familiar, una manera de entrar a escena que es casi un rezo laico, un modo de decirle "acá estoy, papá, arranco" sin necesidad de palabras.

“Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá.”Manu Fanego
BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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