Miyazaki, los pies descalzos y la obsesión que él jura no tener: “No estoy seguro de dónde viene ese rumor”
El creador de Elden Ring y la saga Dark Souls habló sin que nadie se lo preguntara sobre el meme que lo persigue desde hace años: los pies al descubierto de sus personajes femeninos. Y de paso dejó una de las definiciones más lúcidas de su filosofía creativa: “Si explorás la ruina, también podés explorar el renacimiento”.
Lo confieso: yo también caí más de una vez en la broma. En una reunión con amigos, después de terminar Elden Ring por tercera vez, alguien señaló las prótesis que cubren las piernas de Malenia —con sus deditos prolijos, casi humanos— y la mesa entera estalló. “Es una cuestión de Miyazaki”, dijo el más rápido, y todos nos reímos como si fuéramos parte de un club del que el director japonés, según sus propias palabras, no tiene la menor idea de que existe. Por eso me llamó la atención que Hidetaka Miyazaki haya decidido hablar del tema él mismo, sin que nadie le pasara la pregunta concreta, en medio de una charla sobre otro asunto. Es como si se hubiera cansado de que el chiste siguiera circulando sin su versión.
“Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene”, soltó el director de FromSoftware, y enseguida completó: “Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir”. La frase no es una negación rotunda ni un intento de zafar del meme; es, más bien, una invitación a mirar sus juegos desde otro ángulo. Y ese otro ángulo es, precisamente, el que distingue a Miyazaki del resto de la industria.
Un patrón visual que la comunidad viene mapeando hace años
- La Maiden in Black de Demon's Souls, una de las primeras figuras femeninas icónicas del estudio.
- Priscilla en Dark Souls, envuelta en blanco y con los pies a la vista como parte de su estética etérea.
- Sister Friede en Dark Souls III, otra presencia femenina solemne y descalza.
- Malenia en Elden Ring, cuyas prótesis reproducen con detalle anatómico los dedos de los pies.
La lista no es menor: atraviesa casi dos décadas de la historia de FromSoftware. No es un accidente, aunque él diga que no lo planea. Lo curioso es que Miyazaki reconoció, en la misma charla, que algunos elementos de diseño pueden aparecer de forma subconsciente, sin una decisión explícita detrás. Es una confesión honesta y, a la vez, muy de su estilo: hablar de su propio trabajo como si fuera un paisaje que lo sorprende mientras lo recorre.
El pie descalzo, en este contexto, deja de ser un chiste para transformarse en una pista. Sus personajes suelen habitar mundos en decadencia, ruinas de civilizaciones que alguna vez fueron gloriosas. Un pie desnudo sobre piedra rota es una imagen concreta de la fragilidad humana, de algo que quedó expuesto cuando todo lo demás se derrumbó. Es, si se quiere, el reverso exacto de la armadura pesada que visten los protagonistas: ahí donde el héroe se cubre, ciertos personajes femeninos se descubren.
La ruina como puerta de entrada al renacimiento
“Si tenemos dos ideas, una de un futuro brillante o uno oscuro, tiendo a inclinarme hacia el más oscuro. Pero si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz.”Hidetaka Miyazaki
Esa definición me parece la mejor llave de entrada para entender no solo The Duskbloods, su próximo título, sino toda la filmografía jugable de FromSoftware. La oscuridad no es un fin en sí mismo, sino el fondo sobre el cual puede aparecer, aunque sea por un instante, algo parecido a la esperanza. Es una manera de mirar el mundo que a mí, como jugador adulto, me resulta mucho más honesta que la épica brillante a la que nos acostumbraron otros géneros.
Mientras me iba pensando en la nota, en la calle me crucé con un chico que llevaba una remera de Dark Souls y le pregunté al pasar, casi como quien no quiere la cosa, qué opinaba de la explicación de Miyazaki. Se quedó un segundo en silencio y me dijo, con una media sonrisa: “Tiene razón en lo de la ruina, lo de los pies no se lo compro”. Creo que resume bastante bien lo que siente buena parte de la comunidad: el mito sigue vivo, pero la filosofía, después de escucharlo, se entiende un poco mejor.
