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Martes, 13 de octubre de 2026
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Neuquén gana 33 kilómetros de ribera y un balcón nuevo sobre el río Limay

La Municipalidad estrena el tramo más extenso del Paseo Costero justo en los 122 años de la capital y deja la traza lista para caminatas, bicisenda y un mirador elevado en el barrio Confluencia.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 33 d
Neuquén gana 33 kilómetros de ribera y un balcón nuevo sobre el río Limay

El sábado 12 de septiembre, cuando Neuquén capital cumpla 122 años, la ciudad va a cortar cintas de su obra más ambiciosa sobre el agua: más de tres kilómetros nuevos del Paseo Costero, entre las calles Chocón y Aguado, en el corazón del barrio Confluencia. Lo que hasta ayer era un sueño de gestión empieza a tomar forma de traza continua, porque con esta incorporación la red peatonales y ciclistas ya suma 33 kilómetros lineales sobre las riberas del Neuquén y del Limay.

Qué se hizo y qué se viene

Les cuento lo que recorrí estos días, con el cuaderno a mano y la cámara en el bolsillo. El nuevo tramo incluye pavimentación de la calle vehicular, veredas de hormigón, una bicisenda de concreto asfáltico, iluminación led de bajo consumo y mobiliario urbano nuevo, con bancos, cestos y señalización. El punto más llamativo, y créanme que lo es, es el mirador elevado que se levantó en la proyección de la calle Figueroa: una estructura que funciona como balcón sobre el río, pensada para quedarse un rato, mirar la corriente y dejar que el viento te despeine.

“Con esta extensión la ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
  • Pavimentación de calle vehicular y veredas de hormigón en todo el tramo.
  • Bicisenda de concreto asfáltico, apta para rodar a baja velocidad.
  • Iluminación led y mobiliario urbano (bancos, cestos, señalización).
  • Mirador elevado en calle Figueroa, como balcón sobre el cauce.
  • Conexión vial y señalización final en el cruce de Chocón y Aguado.

La inversión total del tramo fue de 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con recursos del Municipio, una cifra que sirve para dimensionar la decisión política de jerarquizar la ribera. El acceso principal desde el centro es por la traza existente del Paseo Costero, hacia el sur, siguiendo el río Neuquén; el formato abierto y sin costo de ingreso lo convierte en una salida directa para el fin de semana largo, con lugar para caminar, pedalear o simplemente sentarse a mirar el agua.

Don Tomás, un baqueano de la zona de Confluencia que conozco desde hace años y que suele ir a pescar al Limay apenas clare, me dijo mientras acomodaba la caña que antes uno se asomaba al río como quien espía por la ventana: ahora, con la bicisenda y los senderos, parece que la ciudad se hubiera corrido un par de metros y se hubiera sentado a la orilla. No es una frase oficial, es la lectura de alguien que mira esa costa desde chico, y me parece que vale la pena porque sintetiza lo que escuché en cada recorrida.

Y el horizonte no se corta acá: la Municipalidad resolvió esta semana un trámite judicial que destraba la licitación del tramo que bordea la propia confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste. Cuando esa obra se concrete, la idea es completar la ribera de punta a punta, sin interrupciones, y dejar a Neuquén mirando al agua de manera definitiva, como prometió Pasqualini. Mientras tanto, este sábado la invitación está hecha: caminar los tres kilómetros nuevos, subir al mirador, y empezar a imaginarse cómo va a cambiar la relación de la capital con sus ríos.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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