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Martes, 13 de octubre de 2026
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Neuquén le gana la pulseada a Mar del Plata en metros de costa, aunque sea de río

La capital neuquina estiró su Paseo Costero hasta los 35 kilómetros habilitados, con un tramo nuevo de 3,5 sobre el Limay, y se prepara para presentar en octubre un hub de transporte en el aeropuerto que conecte vuelos con tren y colectivos hacia todo el valle.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 29 d
Neuquén le gana la pulseada a Mar del Plata en metros de costa, aunque sea de río

Les cuento lo que vi cuando me acerqué al Paseo Costero de Neuquén en estos días: la altura del río Limay corre ordenada, todavía dentro de su cauce habitual, y la tendencia es estable, sin repunte después de las últimas semanas frescas en la zona cordillerana. Es un dato que importa porque cada vez que el agua baja o se acomoda, la ciudad gana superficie para sumar vereda, bicisenda y espacio verde sobre la barranca. Y eso, justamente, es lo que acaba de ocurrir en el tramo que va desde la calle Figueroa hacia el norte, donde el Municipio terminó de habilitar 3,5 kilómetros nuevos que se enchufan al circuito existente.

Con esa anexión, la ciudad patagónica alcanza los 35 kilómetros de paseo costero aprovechable entre los ríos Limay y Neuquén, una cifra que, como me la describieron, sirve para entender de qué estamos hablando: la costa marplatense, referencia obligada del turismo de playa argentino, ronda los 20 kilómetros utilizables. No se trata de competir arena contra canto rodado, sino de dimensionar hasta dónde creció una obra que empezó hace una década con apenas 1,8 kilómetros y que, tramo a tramo, se fue transformando en el longitudinal más extenso del país. Sobre el piso terminado, hay sectores para correr, andar en bicicleta, hacer ejercicios en las estaciones aeróbicas y también sentarse a mirar el agua, algo que los neuquinos agradecen cuando baja la temperatura.

De la industria al turismo: el giro que busca la capital

Hasta ahora, cuando uno decía Neuquén pensaba en Vaca Muerta, en los pozos no convencionales, en las operadoras internacionales y en los picos de producción que sostienen buena parte de la economía nacional. Pero el intendente y su equipo vienen insistiendo, gestión tras gestión, en mostrarle al país una cara diferente: una ciudad de servicios, de escala y de paisaje, capaz de recibir turistas que bajan del avión y se reparten hacia el sur, hacia el norte o hacia la cordillera sin tener que manejar varias horas por la ruta. Por eso el nuevo tramo del Paseo Costero no es solo una obra de cemento y barandas: es un capítulo más de esa estrategia de reposicionamiento.

Octubre, el mes clave del hub aeroportuario

  • Un nodo de transporte en el aeropuerto que combine vuelos de cabotaje con servicios ferroviarios y colectivos de larga distancia.
  • Conexiones directas hacia localidades del valle neuquino como Plottier, Senillosa, Añelo, Centenario y Vista Alegre.
  • Servicios hacia destinos turísticos consolidados de la provincia, entre ellos San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Junín de los Andes y Caviahue.
  • Reducción de la dependencia del automóvil particular para recorrer la Patagonia norte.

La idea es que el pasajero que aterriza en Neuquén pueda elegir, sin tener que sacar el auto del estacionamiento, cómo sigue viaje: en tren regional, en un colectivo de la empresa provincial, en un charter turístico o en una combi que lo deje en la puerta de su cabaña. El proyecto se presentaría formalmente en octubre, según me confirmaron fuentes del Ejecutivo provincial, y abre un interrogante lógico: ¿qué pasa aguas abajo con las rutas y los caminos cuando empiecen a llegar micros y formaciones cargadas de visitantes? El gobernador ya habló con las cámaras de transporte y hay reuniones programadas con los intendentes del valle para aceitar las frecuencias y los horarios.

Una ciudad que crece al ritmo de 90 vecinos por día

Mientras se discute el hub, hay un dato silencioso que empuja todas estas decisiones: Neuquén recibe en promedio unas 90 personas por día que llegan para quedarse de manera permanente. Son más de 26.000 residentes nuevos por año, según las proyecciones que maneja el Municipio y que coinciden con los registros del ANSES y del Registro Nacional de las Personas. Eso obliga a pavimentar calles, ampliar redes de agua y cloacas, abrir escuelas y, claro, a ganar espacio público sobre los ríos para que los que llegan encuentren un lugar donde estar.

En la costa del Limay, mientras tanto, ya se ven familias enteras trotando, abuelos con bastón haciendo la vuelta de la mañana y grupos de amigos que bajan en auto con el mate y la conservadora. Hugo, un pescador de toda la vida que vive en el barrio Confluencia y que conozco desde hace años, me dijo mientras sacaba una trucha del balde: mientras no nos tapen la barranca y nos dejen tirar la línea en paz, que vengan los turistas, nos hacen bien al bolsillo y al pueblo. La frase me parece una síntesis bastante justa del ánimo con el que la ciudad encara esta nueva etapa, todavía con los pies en el río pero con la cabeza puesta en lo que pueda venir.

Voy a cerrar como siempre, mirando lo que pasa aguas abajo del Limay y del Neuquén en los próximos días: el caudal se mantiene estable, no hay alertas del Comité de Emergencia y la semana que viene se retomaría la parva de obras menores en el tramo nuevo de Figueroa, incluida la forestación y la colocación de luminarias bajas. Mientras tanto, en el aeropuerto siguen las reuniones técnicas para definir qué empresa operará el servicio ferroviario de cercanía que uniría la estación aérea con la terminal de ómnibus de la ciudad, un punto clave para que el hub que se anunciaría en octubre tenga algún andén donde arrancar.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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