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Martes, 13 de octubre de 2026
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Polémica por los números del cine: qué dice el INCAA y qué plantea Dolores Fonzi sobre el futuro de la industria

Carlos Pirovano aseguró que se invirtieron 25 millones de dólares en apoyos y se estrenaron 155 películas nacionales, mientras que la actriz y directora sostuvo que la producción local quedó cada vez más atada a las plataformas y se complica cerrar proyectos internacionales.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 20 d
Polémica por los números del cine: qué dice el INCAA y qué plantea Dolores Fonzi sobre el futuro de la industria

A la salida de la entrevista, una productora independiente me decía, mientras acomodaba el celular en la cartera, que la conversación sobre el cine argentino de los últimos meses se había vuelto casi un partido de números y declaraciones cruzadas, y lo cierto es que no le faltaba razón porque las últimas semanas dejaron sobre la mesa dos miradas muy distintas sobre cómo está funcionando el financiamiento de las películas en el país, una que llegó desde la gestión del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales con su presidente Carlos Pirovano a la cabeza, y otra que trajo consigo Dolores Fonzi desde el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde presentó su película Mis muertos tristes y dejó planteada una preocupación que resonó fuerte entre colegas y trabajadores del sector.

Los números que presentó Pirovano

El titular del INCAA salió a dar una conversación extensa en la que puso sobre la mesa cifras concretas para defender la política de acompañamiento al cine nacional y aseguró, en primer lugar, que los apoyos al sector sumaron 25 millones de dólares en el período al que refirió durante la entrevista, una cifra que contrastó de manera directa con los cinco millones de dólares que, según dijo, se habían destinado en 2023, lo que implica, si la comparación es correcta, que los recursos se multiplicaron por cinco y que la gestión rompió con aquella etapa de fuerte ajuste.

  • 25 millones de dólares en apoyos al cine durante el año mencionado por el funcionario, frente a 5 millones de dólares en 2023.
  • 155 estrenos nacionales contabilizados por el organismo, de los cuales 30 corresponden a películas rodadas durante la actual gestión.
  • Acuerdos de coproducción firmados con Paraguay para desarrollo y producción, con Brasil para coproducción y con Italia para dos proyectos.
  • Presencia de producciones argentinas en los festivales de San Sebastián, Venecia y Cannes como señal de continuidad de la inserción internacional.

En paralelo, Pirovano se refirió al criterio con el que se otorgan los subsidios y explicó que se exige acreditar audiencia como un requisito ineludible para acceder a los aportes, una decisión que, según argumentó, apunta a garantizar que las películas lleguen efectivamente a los espectadores y no queden solamente en el circuito de los festivales, una idea que en la práctica significa que los proyectos deben demostrar cierto recorrido previo antes de recibir el respaldo económico del instituto.

La otra campana: la palabra de Dolores Fonzi

Del otro lado de la discusión apareció Dolores Fonzi, que en San Sebastián había sido muy clara al describir un panorama con menos herramientas para producir y con más dépendance de los grandes jugadores globales, como resumió con una frase que dejó flotando en el aire: "Dependemos de las plataformas totalmente", dijo, y agregó que las posibilidades de hacer películas con socios de Francia, Bélgica y Alemania, que años atrás se sostenían con la gestión del instituto, hoy se habían reducido y que resultaba cada vez más difícil transformar los contactos entre profesionales en proyectos compartidos, una queja que pone el foco no tanto en los montos como en la arquitectura general del financiamiento.

Así las cosas, lo que quedó flotando a la salida de ambos pronunciamientos es una discusión de fondo sobre el lugar del Estado en la producción audiovisual, sobre el peso real que tienen las plataformas a la hora de definir qué películas se hacen y cuáles no, y sobre cómo se concilian los números macro que presentó Pirovano con la experiencia cotidiana que relataron Fonzi y tantos otros realizadores, y aunque las dos partes insisten en defender al cine argentino, lo cierto es que por ahora nadie parece coincidir demasiado en el diagnóstico, algo que, como me dijo aquella productora mientras se alejaba por el pasillo, sigue sin tener una solución a la vista.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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