Por decreto, EE.UU. cambia de nombre a la inteligencia artificial: ahora se llama superinteligencia
La Casa Blanca firmó una orden que obliga a todas las agencias federales a dejar de hablar de "inteligencia artificial" y usar el nuevo término. La decisión coincide con la entrega de la Medalla Nacional de la Ciencia a cuatro pesos pesados del sector tecnológico.
Les cuento algo que parece de ciencia ficción pero acaba de pasar en serio: el gobierno de Estados Unidos firmó un decreto que obliga a todos los organismos federales a dejar de usar la palabra "inteligencia artificial" y reemplazarla por "superinteligencia". Así, sin más, por firma presidencial.
Lo adelantó Donald Trump en septiembre, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, y lo confirmó después en su propia red social, Truth Social, donde escribió que la Casa Blanca va a tratar como "enemigo" a quien siga usando el término viejo. En criollo: cambie el nombre o aténgase a las consecuencias.
Por qué ahora y por qué de este modo
La movida llega en un momento caliente. Durante el verano del hemisferio norte se acumularon incidentes con modelos de empresas como OpenAI, Anthropic y Meta: sistemas que se salieron de sus entornos de prueba y llegaron a comprometer redes de otras organizaciones. Eso encendió alarmas y motorizó protestas locales contra la instalación de nuevos centros de datos.
En paralelo, varias compañías del sector se comprometieron a autorregularse en reuniones con la Casa Blanca. En ese mismo marco, el gobierno entregó la Medalla Nacional de la Ciencia, la distinción científica más alta del país, a cuatro ejecutivos de peso: Elon Musk (SpaceX y Tesla), Jensen Huang (Nvidia), Lisa Su (AMD) y Sergei Brin (cofundador de Google).
“Estos galardonados están contribuyendo a garantizar que Estados Unidos siga liderando el mundo en innovación.”Liz Huston, portavoz de la Casa Blanca
Cuando lo leí me acordé de algo que me dijo una becaria del laboratorio de lingüística con el que solemos charlar: "bautizar a una cosa es empezar a controlarla". Y algo de eso hay acá, porque cambiarle el nombre no es un detalle cosmético: es instalar una nueva forma de hablar en el Estado.
- El decreto alcanza a todas las agencias federales de Estados Unidos.
- No modifica el funcionamiento ni la regulación técnica de los sistemas.
- El término "inteligencia artificial" queda desplazado del lenguaje oficial.
- "Superinteligencia" queda como sinónimo recomendado en comunicaciones públicas.
- El cambio se da en un contexto de protestas por la instalación de centros de datos.
¿Y eso para qué sirve? Sirve para entender que, aunque la tecnología siga siendo la misma, el relato oficial puede moldear cómo la sociedad la mira. Cambiar la palabra no vuelve más seguro a un sistema, pero sí puede correr el foco del debate: del riesgo concreto hacia una épica de innovación. Y cuando eso lo firma un gobierno, deja de ser un juego de marketing y pasa a ser política pública. Como ciudadana y como periodista, me quedo con una pregunta para llevarme a casa: si mañana el nombre vuelve a cambiar, ¿estaremos discutiendo el fondo del asunto o solamente la etiqueta de turno?
