Rick canta bodas en Dublín y termina peleando por una canción que se hizo hit sin su firma: llega al streaming la comedia musical con Paul Rudd y Nick Jonas
El filme dirigido por Carney, que se vio en salas con el título “Power Ballad”, ya está disponible en HBO Max. La historia de un músico de casamientos y una estrella del pop vuelve a poner sobre la mesa el viejo debate de quién figura en los créditos cuando hay un éxito de por medio.
Yo no sabía qué esperar cuando una amiga me dijo que tenía que ver esa película que había ido a ver al cine con su marido, los dos fans de Paul Rudd desde los tiempos de “Los expedientes secretos X” y “Sí, señor”. “Es que él canta, ¿viste? Y es medio tristona pero te reís igual”, me resumió a la salida del cine, mientras revisaba el teléfono para ver si salía el subte. Esa descripción desordenada me terminó convenciendo más que cualquier sinopsis ordenada, así que cuando la película aterrizó en HBO Max me senté a verla de un tirón. Y sí, tiene razón mi amiga: Rudd canta, hay algo melancólico debajo de las bromas, y la historia se sostiene sobre una pregunta que a cualquier músico argentino le va a sonar conocida: ¿qué pasa cuando escribís una canción y el crédito se lo lleva otro?
Un músico de bodas y un galán pop
La película sigue a Rick, interpretado por Rudd, un tipo que en otra vida soñó con ser una estrella del rock y terminó cantando Covers en casamientos de Dublín, con smoking prestado y un repertorio ajeno que incluye hits de los Beatles y algún clásico de los ochentas. La película no tiene demasiado miedo a mostrar el contraste: mientras Rick sigue soñando con esa oportunidad que nunca llega, el personaje de Nick Jonas, Danny, es todo lo contrario, un cantante pop exitoso que sabe lo que es llenar estadios. El cruce entre los dos se da justamente en una de esas fiestas, y lo que empieza como un encuentro profesional termina transformándose en una sociedad creativa: los dos se encierran a escribir canciones juntos, y ahí aparece esa alquimia que tantas veces se contó en el cine y en la música real, la de un compositor oculto detrás de un artista con nombre y apellido.
El conflicto, claro, no tarda en aparecer. Una de las canciones que firman juntos se convierte en un éxito radial y empieza a sonar en todos lados, pero en los créditos no figura Rick. Esa injusticia, que a mí me recordó más de una vez el caso de músicos detrás de grandes hits que nunca cobraron regalías, es la que empuja a Rick a pelear por lo suyo y, de paso, a revisar qué quiere hacer con su vida después de tantos años haciendo de telonero de bodas ajenas.
- Título original: Power Ballad.
- Dirección: Carney.
- Elenco principal: Paul Rudd como Rick y Nick Jonas como Danny.
- Duración: algo más de una hora y media.
- Disponible en: HBO Max.
- Género: comedia dramática musical.
La pregunta que deja flotando la película
Más allá de si uno se engancha con las canciones o con las escenas de comedia, lo interesante es que el filme elige no quedarse solo en el enojo de Rick. También se mete con sus sueños postergados, con la sensación de estar a una llamada de distancia de la vida que imaginó, y con el modo en que uno va armando, casi sin darse cuenta, una rutina que reemplaza a la ambición. Hay algo ahí que me parece muy de los cuarenta y tantos: la idea de que ya no sos el pibe que se iba a comer el mundo con la banda, pero todavía te queda una última canción por escribir, y a lo mejor esa es la que cambia todo. O a lo mejor no, pero al menos la firmaste vos.
““Te cantan todos los temas menos los tuyos”, me dijo otro amigo cuando le conté que estaba viendo la película, mientras pedía un café en el bar de la esquina. Y la frase, medio en broma, le pega justo a Rick.”Un amigo, en un café de la esquina
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