San Sebastián 2026: la Argentina llega con todo y se juega la Concha de Oro
Glaxo, de Benjamín Naishtat con Lali Espósito, y Mis muertos tristes, coproducción con Chile dirigida por Pablo Larraín, encabezan una presencia que incluye a Ricardo Darín, Mercedes Morán, Albertina Carri y una batería de documentales y proyectos en desarrollo.
Lo escuché a un señor en la fila del Kursaal mientras acomodaba la entrada: «Yo vengo desde hace treinta años y nunca vi una cosecha argentina así». Esa frase me la quedé guardando porque resume, mejor que cualquier despacho oficial, lo que se vive estos días en San Sebastián, donde la delegación de nuestro país llega con una cantidad y una calidad de títulos que ya pocas cinematografías pueden exhibir.
La pelea grande, la que todos miran, es por la Concha de Oro. Y ahí Argentina tiene dos cartas sobre la mesa. La primera es Glaxo, el nuevo film de Benjamín Naishtat, que llega a San Sebastián después de pasar por el Festival de Toronto y antes de continuar su gira por Londres, con Lali Espósito como una de las protagonistas y un equipo que se acostumbró a generar expectativa con cada anuncio. La segunda es Mis muertos tristes, una coproducción con Chile que dirige Pablo Larraín, sobre el libro de Mariana Enríquez, y que trae a Mercedes Morán y Dolores Fonzi en los papeles centrales. Las dos funciones serán en jornadas consecutivas, el domingo y el lunes, en la sala principal del Kursaal, lo que transforma a la competencia principal en una verdadera pulseada de nuestro cine con el resto del mundo.
Un estreno pensado solo para San Sebastián
El que también se lleva todas las miradas es Ricardo Darín, que el martes acompañará la proyección de Lo dejamos acá, la película que comparte con Diego Peretti. El detalle importante: la función en San Sebastián será la única chance de verla en pantalla grande, ya que su desembarco en Netflix está previsto para el 16 de octubre, sin paso previo por las salas argentinas. Una decisión que abre el debate de siempre sobre cómo se consume el cine local, pero que por ahora deja a los que viajen al festival con una experiencia única.
“Para mí esto es como volver a empezar, cada festival es un mundo nuevo y lo disfruto como la primera vez.”Ricardo Darín (frase registrada al arribar al festival)
El resto de la grilla: secciones, documentales y desarrollo
- Zabaltegi-Tabakalera: abrirá con Pedro en el país, documental dirigido por Naishtat junto a María Alché; también fueron seleccionadas A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de María Aparicio, y El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas.
- Horizontes Latinos: Viajes y placeres, de Mariano Luque; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, y El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale.
- Fuera de concurso: Albertina Carri presenta Cine vivo, un artefacto, una experiencia que combina un corto, un libro y una performance.
- Foro de Coproducción Europa-América Latina: cinco proyectos argentinos buscan financiamiento para completar su producción.
El debut
El telón se levanta el 18 de septiembre con Geister, la película de apertura, y a partir de ahí durante nueve días San Sebastián se convierte en la vidriera más importante del cine en castellano. Para Argentina no es un año más: es la confirmación de un momento creativo que atraviesa generaciones, desde los nombres consolidados hasta los que recién empiezan a asomar.
Cuando salí de la conferencia de prensa, una productora chilena me dijo, mientras ajustaba la credencial: «Cuidenselo, que este cine nos hace bien a todos». Y tenía razón: en una industria que suele quejarse, este San Sebastián nos encuentra peleando arriba, con lo mejor que tenemos. Eso, al menos, ya está ganado.
