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Martes, 13 de octubre de 2026
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Tapiolaku: el sistema de ahorro grupal que promete un departamento propio en ocho años y cuatro meses

Una desarrolladora argentina adapta el pasanaku boliviano a un esquema local en el que diez personas aportan 500 dólares por mes para hacerse de una vivienda de 50.000 dólares en ciclos rotativos. El modelo suma escrituras con deuda, condominio con usufructo y fideicomiso para cubrir el riesgo de incumplimiento.

Por Griselda AyalaEmpleo público y economía · · hace 35 d
Tapiolaku: el sistema de ahorro grupal que promete un departamento propio en ocho años y cuatro meses

Un sistema de compra colectiva de vivienda permite que diez personas, aportando 500 dólares mensuales cada una, adquieran un departamento de 50.000 dólares cada diez meses, según explicó Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, en diálogo con este portal. El esquema se repite en ciclos hasta que todos los integrantes del grupo acceden a su propiedad, con un plazo total de ocho años y cuatro meses para completar el proceso.

Origen y funcionamiento del esquema

La propuesta se inspira en el pasanaku, una práctica tradicional de Bolivia en la que un grupo de personas reúne aportes periódicos y los asigna a un miembro diferente en cada ronda. Bajo el nombre Tapiolaku, la empresa lo adaptó al mercado argentino con instrumentos legales que buscan darle mayor previsibilidad a la operatoria. "Al final de los 10 ciclos de 10 meses, o sea, en 100 meses, todos tienen su propiedad de 50.000 dólares", resumió Tapiola.

  • Diez personas aportan 500 dólares por mes, lo que totaliza 5.000 dólares mensuales.
  • Cada diez meses se acumulan 50.000 dólares y se concreta la compra de un departamento.
  • Un sorteo define qué integrante recibe la primera unidad, aunque debe mantener sus aportes.
  • El ciclo se repite hasta que los diez miembros acceden a su vivienda, en un total de 100 meses.

Los tres niveles de protección legal

El principal punto crítico que identificó la desarrolladora es la posibilidad de que un adjudicatario deje de pagar después de recibir la unidad, habiendo aportado apenas una fracción del valor total. Para mitigar ese escenario, el sistema ofrece tres herramientas según el grado de confianza entre los participantes.

  • Escritura con deuda explícita: se deja constancia de que el adjudicatario mantiene una deuda con el resto del grupo equivalente a las cuotas que aún le faltan pagar.
  • Condominio con usufructo: todos los integrantes figuran como condóminos de cada propiedad y le otorgan al beneficiario un usufructo, de modo que puede habitar la vivienda sin pagar alquiler, mientras la transferencia definitiva ocurre al cierre del proceso.
  • Fideicomiso: un fiduciario figura como titular de los inmuebles durante todo el proceso, controla el cumplimiento de las condiciones y recién al final realiza la escritura a nombre de cada participante.

La propuesta también contempla la suba del precio de las propiedades a lo largo de los casi ocho años y medio que dura la operatoria. Para evitar que quienes reciben el departamento en los últimos ciclos queden en desventaja frente a los primeros adjudicatarios, el esquema prevé ajustar las cuotas periódicamente, tomando como referencia la evolución del mercado inmobiliario local. Así, cada participante termina abonando un total equivalente al valor actualizado del inmueble que recibe, sin que el orden del sorteo penalice a los ubicados en las rondas finales.

GA
Griselda AyalaEmpleo público y economía

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