Trevelin se viste de tulipanes: arranca la temporada más esperada de la Patagonia
Desde el 7 de octubre y durante un mes, el campo de tulipanes chubutense abre sus senderos todos los días con una propuesta que combina floración, té galés y artesanos. Hay recomendaciones para elegir la mejor fecha y opciones para llegar en colectivo o en globo.
Les confieso que pocas veces un calendario agrícola se convierte en motivo de peregrinación, pero Trevelin lo ha conseguido: el campo de tulipanes del paraje chubutense abrirá sus portales el 7 de octubre y mantendrá sus senderos transitables hasta el 7 de noviembre, en una franja horaria que irá de 9 a 19 sin interrupciones, según me confirmaron desde la organización. La entrada general se fijó en $45.000, en tanto que los chicos menores de 12 años ingresarán sin cargo, una decisión que suele aliviar el bolsillo de las familias que llegan desde Esquel y de otras localidades de la comarca.
El predio se emplaza sobre la Ruta Nacional 259, a unos 13 kilómetros del centro de Trevelin, lo que obliga a planificar el traslado con cierta anticipación. Los viajeros que opten por el transporte público cuentan con el servicio de Jacobsen, que parte desde la Plaza Coronel Fontana, frente a la Secretaría de Turismo, a las 10 y a las 14:15, y regresa a las 14:45 y a las 19, mientras que las agencias locales suelen incorporar la visita a sus excursiones regulares por la Ruta Galesa.
Una floración que se despliega por etapas
La elección del día modifica lo que se ve, y en eso la familia que lleva adelante el cultivo es categórica. "La floración avanza por sectores y cada semana cambian las variedades y los colores disponibles", me explicó Juan Carlos Ledesma, integrante de la familia Ledesma, quien además señaló que esa sucesión escalonada permite observar flores durante casi 40 días seguidos. Esa dinámica hace que la organización recomiende especialmente el período que va del 15 de octubre al cierre, aunque la apertura del 7 de octubre ya ofrece los primeros pétalos desplegados.
El campo ocupa unas tres hectáreas donde se distribuyen alrededor de 30 variedades, organizadas por etapa. Las más tempranas suelen ser bajas, en algunos casos con flores dobles y perfume perceptible; las intermedias crecen en altura y exhiben colores más intensos; las tardías incorporan variedades francesas de flores grandes y tonos pastel. Cada año, además, la familia reorganiza la distribución de las variedades para que el recorrido sorprenda incluso a quienes ya concurrieron en temporadas anteriores.
- Senderos internos para recorrer a pie y tomar fotografías.
- Confitería donde se sirve té galés, sello de la tradición de la zona.
- Feria de artesanos con productos regionales, como variable de frutas, y manualidades para el oeste chubutense.
- Programación cultural diaria con música en vivo y actividades para todas las edades.
- Visita nocturna con luna llena, que requiere consulta anticipada en la administración del campo.
- Vuelos en globo durante octubre, condicionados a jornadas despejadas y sin viento, previa reserva.
La llave de la Ruta Galesa y un dato para tener a mano
Antes de cerrar, vale subrayar que el campo de tulipanes no funciona como un punto aislado, sino como una de las piezas del recorrido de la Ruta Galesa, lo que permite combinar la visita con las cascadas Nant y Fall y con el histórico Molino Nant Fach, ligado al legado de los colonos galeses que se asentaron en el valle. Para quienes llegan desde lejos, la recomendación práctica es reservar alojamiento en Trevelin o Esquel con tiempo, ya que la temporada concentra la demanda de octubre y principios de noviembre.
