Saltar al contenido
Martes, 13 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Turismo ›
Turismo /

Un camino con historia y mesa larga: la huella del Camino Real a 84 kilómetros de la ciudad

Un tramo de dieciséis kilómetros entre el kilómetro 72 de la ruta 7 y Villa Ruiz, en el partido de Luján, reúne asados, pastas caseras, viñedos, granjas y cabañas donde la cocina criolla se cruza con el turismo rural; el trazado, herencia de las postas coloniales hacia el Alto Perú, conserva además la memoria de las guerras civiles argentinas.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 40 d
Un camino con historia y mesa larga: la huella del Camino Real a 84 kilómetros de la ciudad

El río pasa por debajo de los puentes y la altura en el puerto de Buenos Aires se mantiene dentro de los registros habituales para esta época del año, sin novedades que alteren la navegación ni la vida ribereña de la zona metropolitana; mientras la tendencia se sostiene estable, conviene detenerse en un plan para el fin de semana que combina aire de campo, buena mesa y memoria histórica, y que se encuentra apenas a una hora de la Capital, algo que siempre vale la pena recordar en tiempos de agendas apuradas.

De las carretas al menú criollo

A 84 kilómetros de la ciudad, un tramo pavimentado de dieciséis kilómetros conecta una serie de establecimientos rurales con propuestas gastronómicas, recreativas y culturales que suelen pasar desapercibidas para quienes solo circulan por la ruta 7 rumbo a otros destinos. El recorrido pasa por Carlos Keen y llega hasta Villa Ruiz, en el partido de Luján, con opciones pensadas para una jornada completa, desde asados y pastas caseras hasta tirolesas, viñedos y granjas educativas, una variedad que sorprende porque, como me dijo un baqueano de la zona, “acá todo se hace con tiempo, como antes”.

El Camino Secundario Provincial 064-05, conocido históricamente como el Camino Real al Alto Perú, une la ruta 7 con Villa Ruiz a lo largo de esos dieciséis kilómetros asfaltados. La traza se remonta a mediados del siglo XVII, cuando las carretas la recorrían entre postas de descanso y aprovisionamiento, y hoy esas paradas se transformaron en restaurantes, granjas, cabañas, campings, puestos de productos regionales y espacios de aventura que conviven con el paisaje rural sin resignar el pasado colonial del trazado.

Qué se encuentra a lo largo del camino

  • El ingreso está en el kilómetro 72 de la ruta 7, en el partido de Luján; los primeros establecimientos aparecen a la derecha: un lodge con spa y actividades de aventura, y dos kilómetros más adelante, una granja con laguna donde el menú del mediodía incluye fiambres, empanadas, pastas, asado y postre, con talleres de amasado de pan y contacto con animales; la jornada se extiende desde las diez de la mañana hasta la merienda.
  • A medida que el camino avanza hacia Carlos Keen se suceden parrillas, casas de campo y comedores de cocina criolla; uno de ellos funciona desde hace generaciones con recetas familiares que superan el siglo de antigüedad, y otro, ubicado dentro de un bosque, es reconocido por su picada, las empanadas y las carnes a las brasas.
  • Pasando Carlos Keen, el tramo hasta Villa Ruiz suma un viñedo con catas, recorrido entre cepas de malbec, pinot, tannat, cabernet sauvignon y marcelan, además de un menú con maridaje; más adelante, un restaurante con parque ofrece menú libre y actividades al aire libre como búsqueda del tesoro, vóley, fútbol, juegos de mesa y taller de pan.
  • Cerca del final del recorrido, una casona de 1897 reconvertida en hotel de campo convive con comedores especializados en lechón a la estaca, bondiola con salsa de cerveza negra y pastas caseras, una de las propuestas más convocantes para quienes viajan en familia.

La capa histórica del recorrido

El trazado también conserva un espesor histórico que conviene no dejar de lado: en las afueras del pueblo de Azcuénaga se mantienen parte de las instalaciones de una estancia construida en 1755, donde en 1834 se firmó un documento político relevante del período rosista, y por ese lugar pasaron figuras centrales de las guerras civiles argentinas, un dato que le devuelve al camino su condición de ruta fundacional antes que la de simple desvío turístico.

Para llegar en auto desde Buenos Aires hay que tomar el Acceso Oeste hasta Luján y luego la ruta 7; en el kilómetro 72 se dobla a la derecha y, tras doce kilómetros, aparece Carlos Keen, el primer mojón fuerte de la jornada; la recomendación práctica es arrancar temprano, almorzar en la zona de la laguna y reservar el tramo del viñedo y la casona de 1897 para la tarde, de modo que la merienda cierre la recorrida antes del regreso.

Por lo que se ve en estas horas y lo que anticipan los pronósticos para los próximos días, la perspectiva es estable y no hay indicios de cambios bruscos que modifiquen la altura del río en el puerto ni el caudal aguas abajo, una tranquilidad que aprovecho para recomendar este tipo de salidas de cercanía, donde la mesa criolla, el aire de campo y la historia se cruzan en una sola mañana, algo que, en definitiva, sigue siendo una de las mejores formas de conocer el propio territorio.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

Te puede interesar