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Martes, 13 de octubre de 2026
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Una semana para cocinar sin complicarse: siete recetas que van de la pasta sin amasar al guiso francés más austero

De los malfattis de espinaca y ricota a un boeuf bourguignon pensado para el bolsillo, pasando por una fugazetta generosa en mozzarella y un postre de chocolate apto para celíacos: un recorrido por platos que admiten variaciones y se arreglan con lo que hay en la heladera.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 36 d
Una semana para cocinar sin complicarse: siete recetas que van de la pasta sin amasar al guiso francés más austero

El menú que armamos esta semana tiene una lógica bastante práctica: arranca en lo más simple, con una pasta italiana que se forma a ojo y sin amasado, y termina en un postre de chocolate pensado para quienes no pueden consumir harina de trigo. En el medio hay lugar para una fugazetta de mozzarella y cebolla para resolver una cena rápida, una milanesa de merluza con su rebozado aireado, una ensalada tibia de espárragos, un guiso de fideos para aprovechar lo que queda en la heladera y una versión austera del clásico boeuf bourguignon francés. Todos los platos se hacen con ingredientes frescos o de despensa y, sobre todo, admiten variantes según lo que uno tenga a mano.

Los malfattis, la pasta que no necesita molde ni técnica

El plato más convocante del menú es, sin dudas, el de los malfattis de espinaca y ricota. El nombre, en italiano, significa literalmente "mal hechos", porque la idea es formarlos de manera irregular con una cuchara o directamente con las manos, sin buscar prolijidad ni pasar por un molde. La mezcla lleva espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y una de las decisiones más cómodas que admite la receta es hervir los malfattis directamente en la salsa, sin pasar por la olla con agua, lo que simplifica la cocción y concentra los sabores. Si se prefiere una presentación más dorada, también se pueden cocinar en agua y terminar al horno con queso abundante por encima. Desde el punto de vista nutricional, la espinaca aporta vitaminas y minerales, mientras que la ricota y el queso rallado suman proteínas y calcio a un plato que, por lo demás, resulta bastante rendidor.

Una ensalada tibia, una milanaza clásica y una fugazetta para la cena

Para quienes buscan algo más liviano, la ensalada tibia de espárragos juega con tres texturas que se complementan bien: la yema cremosa, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago, que tiene su carácter. Una ventaja práctica que vale la pena anotar es que los ingredientes se pueden cocinar con anticipación y saltearse juntos en el momento de servir, lo que la convierte en una buena opción para recibir gente sin quedar atado a la cocina. El menú suma también una milanesa de merluza a la inglesa, rebozada con una cubierta simple y aireada que forma una corteza dorada al freír, con el interior bien jugoso, y el acompañamiento clásico de papas fritas y salsa tártara. Para la cena familiar, la fugazetta llega con mucha mozzarella y cebolla abundante; la base se puede preparar con tiempo y guardar en el freezer hasta el momento de llevarla al horno, un detalle que simplifica la logística cuando uno llega cansado a la noche.

El guiso de siempre y un boeuf bourguignon para el bolsillo

El guiso de fideos es, en cierto modo, la receta más argentina del menú: un poco de lo que haya en la heladera —un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita— termina en la olla y se convierte en comida para varios días. Como pasa con casi todos los guisos, la primera hornalla es apenas un anticipo: al día siguiente los sabores se redondean y el plato mejora. El broche de los platos salados es un boeuf bourguignon en versión económica, que adapta el clásico francés de carne al vino tinto usando cortes más accesibles; los champiñones, que en la receta original son parte del paisaje, aquí son opcionales. La clave de esta preparación, como en cualquier estofado que se precie, es la cocción lenta, que es la que termina de ablandar la carne y de concentrar la salsa en algo serio.

El cierre dulce, apto para celíacos

Para el final, la propuesta es una marquise de chocolate sin TACC, que reemplaza la harina de trigo por harina de almendras. El cambio de ingrediente no modifica el perfil del chocolate, que sigue siendo el protagonista, y el resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, ideal para cerrar una semana de cocina sin mayores sobresaltos.

  • Malfattis de espinaca y ricota: se forman a ojo, sin molde, y se pueden hervir directo en la salsa.
  • Ensalada tibia de espárragos con yema, rabanito y panceta: se puede adelantar la cocción y saltear al momento de servir.
  • Milanesa de merluza a la inglesa: rebozado aireado, dorada al freír y bien jugosa adentro.
  • Fugazetta de mozzarella y cebolla: la masa se puede freezar y hornear a último momento.
  • Guiso de fideos: el clásico para vaciar la heladera y comer mejor al día siguiente.
  • Boeuf bourguignon económico: cortes accesibles, cocción lenta y champiñones opcionales.
  • Marquise de chocolate sin TACC: harina de almendras en lugar de trigo, sin perder intensidad de chocolate.
AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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