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Martes, 13 de octubre de 2026
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El espejo de Nate: la nueva asistente del Richmond que pone a prueba al Ted Lasso que conocimos

La cuarta temporada de la serie de Apple TV+ incorpora a Alice Chilton, una entrenadora asistente cuya frustración creciente reeditia el camino que tomó Nick Mohammed en temporadas anteriores. La diferencia es que esta vez el protagonista parece haber aprendido.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 39 d
El espejo de Nate: la nueva asistente del Richmond que pone a prueba al Ted Lasso que conocimos

A esta altura de la cuarta temporada ya me crucé con varios lectores que me preguntan lo mismo viendo los nuevos capítulos de Ted Lasso: qué tiene que ver esta chica nueva con lo que pasó con Nate hace un par de temporadas. La respuesta corta es que la serie lo hace a propósito, y la respuesta larga es lo que me interesa contar acá, porque el paralelismo no es casual ni decorativo, sino que parece pensado para medir cuánto creció el protagonista desde que dejó de ser el coach naif que sólo quería caer bien.

El personaje en cuestión es Alice Chilton, al que la actriz Tanya Reynolds le va imprimiendo una energía cada vez más filosa a medida que avanzan los episodios. Entrenadora asistente del equipo femenino del AFC Richmond, arranca con un perfil que remitía más a Roy Kent, con carácter y código propio. El quinto episodio de la temporada la corre de lugar y la planta en una zona mucho más conocida para los seguidores de la serie: la de alguien con talento, sí, pero que empieza a tratar mal a los que tiene alrededor porque siente que no le reconocen lo que entrega.

El mismo punto de partida que Nate

El punto de partida de Chilton es calcado al de Nate Shelley, el personaje al que Nick Mohammed le sacó un rédito enorme durante las primeras tres temporadas. Los dos llegan con un currículum interesante, los dos se topan con un vestuario que funciona bajo una lógica de cuidado colectivo más parecida a un grupo de autoayuda que a un cuerpo técnico tradicional, y los dos empiezan a interpretar la falta de protagonismo como un desprecio. Cuando esa lectura se enquista, lo que en Ted Lasso termina pasando siempre es lo mismo: la frustración se transforma en crueldad con los que menos poder tienen.

En el caso de Chilton, el detonante aparece en una práctica, cuando se da cuenta de que las jugadoras están más pendientes de la vida sentimental de Ted que de las indicaciones que ella les da. Es un detalle mínimo, casi doméstico, pero la serie lo usa para mostrar cómo una percepción chica se va agrandando hasta convertirse en una bronca que empieza a pagar gente que no tiene nada que ver. Y acá la serie hace algo que me parece interesante: no la condena de entrada, la deja ser antipática un par de capítulos para que el espectador la vaya mirando con la misma incomodidad con la que en su momento miramos a Nate.

  • Chilton acumula resentimiento porque siente que no recibe la misma atención que sus pares dentro del cuerpo técnico.
  • Su mal humor se descarga sobre jugadoras con menos poder, igual que hacía Nate con el resto del cuerpo técnico.
  • El quiebre se da en un entrenamiento, cuando se da cuenta de que las jugadoras están más pendientes de Ted que de su trabajo.
  • La serie muestra el proceso completo, no salta de chica simpática a villana: la va degradando de a poco.
  • El personaje arrastra además un antecedente con Gemma, una jugadora que se alejó del fútbol por sus críticas.

Y acá aparece lo que a mí me parece el verdadero corazón de la temporada, y lo que justifica que Ted Lasso se haya animado a rodar un cuarto año. Ted, esta vez, no espera. En temporadas anteriores el personaje tendía a conceder margen, a entender todo, a buscar la vuelta para que nadie quedara afuera del grupo, aunque eso significara bancarse situaciones que ya hacían ruido. Con Chilton, en cambio, apenas detecta que el comportamiento empieza a hacer daño, la suspende para un partido. La decisión es rápida y por momentos hasta abrupta, pero la serie la presenta no como una traición al Ted buenudo que conocimos, sino como la madurez lógica de alguien que entendió que bancar a una persona no puede ser a costa de las otras.

“Ayudar a las personas ya no significa tolerar que lastimen a otras.”Lectura que propone la serie en el quinto episodio

Esa frase, que no es textual de ningún personaje pero resume el planteo de los capítulos, me parece la mejor manera de explicar por qué este arco importa más de lo que parece. Si la serie se limitara a repetir el esquema de las temporadas anteriores, con Ted bancando todo y los personajes aprendiendo a los ponchazos, el recurso de traer una especie de Nate versión femenina sería un simple déjà vu. Lo que Ted Lasso elige hacer es usar ese espejo para mostrarnos que el protagonista también evolucionó, y que la manera de querer a un equipo cambió.

A la salida del último capítulo que pude revisar, una espectadora que se quedó charlando en la puerta me dijo algo que me quedó dando vueltas: "es la primera vez que Ted pone un límite sin pedir perdón por hacerlo". No le contesté nada, pero creo que tiene razón, y que por ahí pasa la discusión más interesante de esta entrega. Falta ver cómo se resuelve el arco de Chilton, si la serie le da espacio para redimirse como intentó hacer con Nate o si la deja en el camino, pero el gesto de Ted ya quedó registrado. A veces crecer no es cambiar de idea, sino actuar a tiempo.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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