Henry Cavill y Jake Gyllenhaal, los socios inesperados que Guy Ritchie mandó a la guerra de Tenerife
El director inglés regresó a la acción con «En la zona gris», una película rodada en las Islas Canarias que combina persecuciones en buggy, conspiraciones y un archipiélago bajo el poder de un millonario sin nombre. Repasamos los protagonistas, los escenarios y las claves de un filme que promete arena, balas y qualche da whiskey.
Lo confieso: antes de saber quién dirigía esta película, lo primero que me atrapó fue la foto promocional donde Henry Cavill aparece con la mirada dura y Jake Gyllenhaal a su lado, con esa cara de «yo no estuve ahí pero algo sé». Esa dupla es la que sostiene En la zona gris, el nuevo thriller de Guy Ritchie que llegó para recordarles a los fans del director inglés que su amor por los ingleses con mala fama, los planes retorcidos y las persecuciones en lugares exóticos sigue más vivo que nunca.
Un archipiélago en manos de un magnate
La premisa es de esas que a mí, como espectadora de cuarenta y tantos, me hacen levantar una ceja y después asentir complacida: las Islas Canarias convertidas en territorio controlado por un misterioso millonario. Sí, las playas de postal, los volcanes de fondo y los paseos marítimos ahora funcionan como escenario de una guerra silenciosa entre criminales, espías y gente que, como diría mi vecina, «no sabe estarse quieta». Ahí es donde entran Cavill y Gyllenhaal, cada uno con su propia agenda, cruzándose en medio de disparos y conspiraciones que prometen más de un giro de guion.
- Protagonistas: Henry Cavill y Jake Gyllenhaal como la pareja dispareja que Ritchie necesitaba para sostener la historia.
- Rodaje íntegramente en Tenerife, con paisajes costeros y entornos de playa que se convierten en parte activa del relato.
- Secuencias de acción que incluyen carreras en buggy, enfrentamientos en bares y explosiones varias.
- Elenco ampliado con Carlos Bardem, que se suma a una lista cada vez más internacional.
- Producción que se inscribe en la filmografía reciente del director junto a títulos como Snatch, Operación U.N.C.L.E. y Sherlock Holmes.
El Ritchie que ya conocemos, pero en versión vacaciones
Porque si algo sabe hacer este director es tomar un lugar reconocible y volverlo un personaje más. Lo hizo con el Londres gitano de Snatch, con la Europa fría de la Guerra Fría en Operación U.N.C.L.E. y con el Sherlock Holmes más gamberro que recordamos. Ahora le toca a Tenerife, y la verdad es que la elección me parece un acierto: esas carreteras costeras, esos miradores con vistas al Atlántico y esos pueblos donde el tiempo parece detenido son el contrapunto perfecto para una historia que se mueve a toda velocidad. Es como si el director hubiera pensado «¿qué pasaría si pongo a dos tipos con traje oscuro a discutir sobre el destino del mundo mientras de fondo suena una ola?».
Y mientras la pantalla explota -literalmente, porque hay explosiones-, uno no puede dejar de pensar en cómo Ritchie sigue sosteniendo un tipo de cine que muchos consideraban pasado de moda. Películas de acción con trama, diálogos afilados, antihéroes con código propio y ese humor inglés que aparece justo cuando la cosa se pone más oscura. Como le escuché decir a un señor a la salida de la sala, mientras se acomodaba la campera: «Mire, yo vengo por Cavill, pero me quedo por el guion». Y esa, me parece, es la mejor definición que puedo darles.
“«Yo vengo por Cavill, pero me quedo por el guion».”Un espectador a la salida de la función
