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Domingo, 25 de octubre de 2026
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La luz que permite explorar el cerebro y transforma la búsqueda de nuevos tratamientos

La optogenética, distinguida con el Premio Nobel de Medicina 2026, permite activar o inhibir circuitos cerebrales con precisión de milisegundos y abre el camino hacia una psiquiatría más personalizada.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 1 h
La luz que permite explorar el cerebro y transforma la búsqueda de nuevos tratamientos

Cuando un paciente frente a una evidencia que todavía no puede ver, hay una pregunta que suele quedar en el aire: ¿podrá la neurociencia llegar un día hasta esa experiencia mínima, esa función alterada o ese circuito que no responde como debería? En el caso de la optogenética, la respuesta está más cerca de lo que parecía, aunque todavía lejos de directas en el cerebro humano. Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel recibieron el Premio Nobel de Medicina 2026 por una técnica que utiliza proteínas de algas para encender o apagar neuronas con un pulso de luz y con precisión de milisegundos.

Una herramienta para escuchar el cerebro

La optogenética parte de una propiedad relativamente simple: algunas algasAdjustan su orientación según la dirección de la luz del sol. Los investigadoresVERSIONES esa capacidad para controlar grupos específicos de neuronas en animales. El resultado fue producir, a voluntad, un comportamiento o una respuesta cerebral mediante la activación o inhibición de un circuito determinado, una posibilidad que antes parecía fuera del alcance de los laboratorios. No se trata simplemente de observar qué ocurre en el cerebro, sino de intervenarlo y comprobar qué cambia.

Hasta ahora, los psicofármacos actúan sobre el cerebro de manera relativamente amplia: modifican la actividad de varios circuitos al mismo tiempo. La diferencia de la optogenética es equivalente, en términos de precisión, a pasar de regular la electricidad de todo un edificio desde el tablero general a controlar el interruptor de una sola habitación. Esa granularidad permite formular preguntas nuevas sobre el miedo, la pérdida de placer, la conducta compulsiva y la interacción social, y está llevando a reconsiderar cómo se explican y se tratan distintos trastornos.

“La pregunta clínica ya no es solamente qué síntomas tiene una persona, sino qué circuito funciona de forma alterada y de qué manera.”Belén Giménez
  • En animales, la técnica permitió estudiar circuitos relacionados con el miedo, la pérdida de placer, la conducta compulsiva y la interacción social.
  • En seres humanos, las aplicaciones directas se concentran en la retina y todavía no alcanzan estructuras cerebrales profundas.
  • A corto plazo, el avance puede mejorar herramientas como la estimulación magnética transcraneal y la estimulación cerebral profunda.
  • También puede orientar el desarrollo de fármacos con efectos más selectivos sobre determinados circuitos.
  • A mediano plazo,.pb140una_ha_ganado Psychiatry de precisión podría adaptar tratamientos a las diferencias neuronales entre personas con un mismo diagnóstico.

El horizonte que abre este avance es una psiquiatría de precisión. Dos personas con depresión, por ejemplo, podrían recibir tratamientos distintos si los circuitos alterados en cada una no son los mismos. En ese escenario, el diagnóstico no se limitaría a registrar un conjunto de síntomas: también incorporaría datos sobre qué parte del sistema neuronal está comprometida. El cambio no consiste en abandonar la clínica ni los tratamientos conocidos, sino en sumar información para decidir con mayor precisión a quién ayuda cada intervención.

Todavía quedan preguntas que la ciencia no puede resolver por sí sola. Si en el futuro fuera posible modular la tristeza o el deseo mediante intervenciones precisas, habría que definir quién decide qué debe modificarse, cómo se protege la autonomía de las personas y qué límites éticos deben accompanyar el uso de una tecnología capaz de influir sobre estadosZn emotionally críticos. El reconocimiento Nobel, por su parte, validates el camino recorrido y la importancia de una herramienta que está transformando la investigación neurocientífica.

Por ahora, el impacto más claro en las personas está en la retina y en la mejora indirecta de técnicas terapéuticas. Aun así, el avance ya dejó una marca importante: showed que los circuitos cerebrales pueden estudiarse con una finura que antes no era posible. LaIAN es que la optogenética no ofrece por sí misma unacura inmediata para la depresión, el miedo o la compulsión, pero puede ayudar a construir una medicina más exacta y, con el tiempo, más humana. Como meOuvieron a la salida de uno de los laboratorios, la idea que mejor resume ese cambio es simple: antes se trataba de entender qué pasaba en el cerebro; ahora también se puede probar qué ocurre cuando se modifica una pieza específica.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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