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Martes, 13 de octubre de 2026
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Lisboa desde el sur: la nueva ruta aérea vía Río de Janeiro que abre Europa a precios competitivos

La capital portuguesa quedó conectada con la Argentina a través de un vuelo de Gol con escala en la ciudad brasileña, una alternativa de 14 a 16 horas con tarifas que arrancan en 1.600.000 pesos ida y vuelta. Recorridos por barrios históricos, miradores, fado, surf y la excursión al Santuario de Fátima.

Por Alfredo CabralRío y ambiente · · hace 14 d
Lisboa desde el sur: la nueva ruta aérea vía Río de Janeiro que abre Europa a precios competitivos

El río en el puerto de Buenos Aires se mantiene tranquilo y la tendencia de los últimos días no muestra variaciones de importancia, así que el escenario está dado para empezar a pensar escapadas largas, de esas que se planean con tiempo y con la cabeza puesta en el mapa. En ese contexto aparece una noticia que puede interesar a más de un lector: Lisboa sumó una conexión aérea con la Argentina a través de un vuelo de la compañía Gol que hace escala en Río de Janeiro y permite llegar a la capital portuguesa con un viaje total de entre 14 y 16 horas, dependiendo de la espera durante la conexión.

La ruta comenzó a operar el 16 de septiembre y, según los valores orientativos que se manejaron al momento de su lanzamiento, los pasajes de ida y vuelta arrancan en 1.600.000 pesos y pueden llegar hasta los 2.300.000, con diferencias según la fecha elegida y la categoría de cabina. Es una cifra que, sin ser baja, pone a Lisboa en la conversación de los destinos europeos accesibles desde Buenos Aires, sobre todo para quienes están dispuestos a tolerar una escala y a dedicar varias horas al avión.

Barrios para perder el norte y volver a encontrarlo

Una vez en Lisboa, la primera recomendación de cualquier baqueano que haya pisado la ciudad es la misma: caminar sin apuro. La capital portuguesa se recorre a pie, por lomas y callejuelas, y la organización de la estadía admite muchas combinaciones. Alfama, el barrio más antiguo, conserva su trama medieval con angostos pasadizos que bajan hacia el río; Mouraria ofrece un paseo paralelo por la historia popular de la ciudad, mientras que Baixa concentra la actividad comercial y administrativa. El mirador de Santa Luzia, con su vista sobre los tejados y el estuario del Tajo, funciona como una de esas pausas obligatorias, y la zona de Marvila, sobre el lado oriental, suma propuestas vinculadas al público joven, con galerías y locales gastronómicos que fueron cambiando la fisonomía del barrio.

Calendario, excursiones y vida cultural

  • Junio es el mes fuerte del calendario lisboeta: las fiestas de San Antonio llenan los barrios de música, desfiles por la Avenida da Liberdade y comidas populares al aire libre.
  • Para quienes quieran salir de la ciudad, hay playas en los alrededores donde se practica surf y paisajes montañosos que se alcanzan en excursiones de un día.
  • El Santuario de Fátima queda a poco más de una hora de Lisboa y aparece como una de las excursiones clásicas del circuito.
  • La agenda cultural incluye el Centro de Arte Moderna de Gulbenkian y el Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins, dos visitas que el propio António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa, suele recomendar.
  • La ciudad acompaña esa oferta con una inversión cercana a los 60 millones de euros destinada al patrimonio cultural.
“Conviene reservar tiempo para caminar y participar de la vida cotidiana de los barrios. Mi recomendación es incorporar una terraza o un paseo fuera del itinerario previsto, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones.”António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa

La gastronomía ofrece otra manera de organizar las jornadas: probar la cocina local, conocer los vinos de la región y detenerse a comer un pastel de nata caliente en alguno de sus locales históricos es casi un ritual obligado. El fado, con sus guitarras portuguesas y sus voces cargadas de saudade, completa la experiencia cultural y se disfruta en locales pequeños donde el tiempo parece correr distinto.

Lo que viene aguas abajo en los próximos días, mirando el calendario turístico del Atlántico, es la entrada de la temporada baja europea, que suele traer algunas mejoras en el precio de los pasajes y en la disponibilidad hotelera. Para el río de la Plata, en tanto, el pronóstico no anticipa crecidas significativas, así que la decisión queda del lado del bolsillo y de las ganas de cruzar el charco. Quien se anime a armar la valija, va a encontrar una ciudad que se presta al ritmo lento, con tardes largas mirando el Tajo y noches que se estiran entre miradores, música y una copa de vinho verde.

AC
Alfredo CabralRío y ambiente

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