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Martes, 13 de octubre de 2026
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Pymes industriales de Buenos Aires pujan por sostener el empleo en un contexto de caída de ventas y presión impositiva

Fábricas de la provincia reparten el medio aguinaldo, extienden plazos con proveedores y ajustan gastos para evitar despidos; la facturación retrocede mientras Ingresos Brutos y tasas municipales siguen pesando sobre la estructura de costos.

Por Griselda AyalaEmpleo público y economía · · hace 29 d
Pymes industriales de Buenos Aires pujan por sostener el empleo en un contexto de caída de ventas y presión impositiva

La merma del consumo golpea de lleno a las pequeñas y medianas industrias de la provincia de Buenos Aires. Ante la baja de ventas, numerosas fábricas se ven obligadas a estirar los plazos de pago a proveedores, postergar depósitos y, sobre todo, fraccionar el medio aguinaldo con el propósito central de no reducir personal. La estrategia apunta a atravesar el peor momento sin tocar la planta de trabajadores, aun cuando la ecuación entre ingresos y egresos se vuelve cada vez más ajustada.

Cuando una fábrica vende menos, sus ingresos caen, pero sus obligaciones fijas no esperan. Sueldos, impuestos, servicios y cuotas de crédito siguen llegando con independencia de lo que entre por ventas. Esa brecha es la que hoy presiona a buena parte de las pymes bonaerenses, que buscan alternativas antes de recurrir a despidos.

El recurso de dividir el aguinaldo

  • Extender los plazos con proveedores para distribuir los pagos en el tiempo.
  • Postergar depósitos y compromisos financieros no urgentes.
  • Fraccionar el medio aguinaldo en cuotas para no concentrar el desembolso.
  • Revisar línea por línea los gastos operativos y descartar todo lo no esencial.
“Cuando la rentabilidad empieza a mermar, las dificultades se acumulan mes a mes. Uno trata de sostener y de no echar.”Patricia Malnati, presidenta de Jomsalva

La firma Jomsalva, fabricante de compuestos de caucho con 53 años de actividad, encarna ese diagnóstico. Su plantel tiene una antigüedad promedio cercana a los 15 años, un vínculo de largo plazo que, según Malnati, refuerza el compromiso mutuo entre la empresa y los trabajadores durante los períodos de menor actividad.

La carga tributaria y la presión importadora

Vamos a los números. Sobre la facturación pueden pesar hasta un 3% de Ingresos Brutos y hasta un 8% de tasas municipales de seguridad e higiene, según el distrito. Ambos conceptos deben abonarse aun cuando la facturación retrocede, lo que vuelve al costo tributario especialmente sensible en un ciclo de caída de ventas. Malnati lo resumió con una frase que recorre las pymes industriales: «El costo argentino, el nivel impositivo nos saca totalmente».

A esa presión interna se suma la competencia de productos importados, en especial de origen chino, que llegan al mercado a precios que las fábricas locales no siempre pueden igualar. La titular de Jomsalva aclaró que no todos los productos importados son de baja calidad y reconoció que «hay variedad, hay algunos muy buenos». Al mismo tiempo, reclamó controles sobre la subfacturación, la práctica por la cual se declara un valor menor al real de una mercadería para pagar menos impuestos al importar.

El cuadro de fondo muestra a un sector que soporta simultáneamente tres fuerzas en sentido contrario: consumo retraído, presión tributaria que no se relaja con la crisis y competencia externa con reglas de juego desiguales. En ese escenario, las pymes bonaerenses administran cada peso con el mismo objetivo: llegar a fin de mes con la plantilla intacta.

GA
Griselda AyalaEmpleo público y economía

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