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Martes, 13 de octubre de 2026
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Doce capítulos, una autora dueña de su propia herida: vuelve "Podría destruirte", la serie que Michaela Coel no le quiso vender a Netflix

La miniserie británica que la actriz y dramaturga escribió, dirigió y protagonizó tras rechazar un acuerdo con la plataforma más grande del streaming, regresa convertida en una de las piezas más inquietas de la televisión reciente sobre consentimiento, memoria y creación.

Por Belén GiménezCultura y espectáculos · · hace 14 d
Doce capítulos, una autora dueña de su propia herida: vuelve "Podría destruirte", la serie que Michaela Coel no le quiso vender a Netflix

A veces uno se cruza con una serie que empieza a comentarse entre conocidos, de esos comentarios que empiezan con un "che, mirá esto" y terminan en una charla de WhatsApp que dura toda la noche. A mí me pasó con "Podría destruirte" por culpa de una amiga que me escribió, ni más ni menos, que "la autora hizo todo: solo, y encima se bancó sola el costo". Y tenía razón, porque detrás de esta miniserie de doce episodios está Michaela Coel, una mujer que se plantó delante de una de las plataformas más poderosas del mundo para no perder el control de su propia historia.

La protagonista es Arabella, una escritora que viene de saborear las mieles de su primer libro y trabaja, noche tras noche, en el segundo. Sale a divertirse con sus amigas, pasa una noche que la cámara registra con una precisión casi quirúrgica y, cuando se despierta, descubre que hay un agujero en su memoria: no recuerda qué pasó, no recuerda con quién se fue, no recuerda cómo llegó a su casa. A partir de ahí, los doce capítulos se convierten en una reconstrucción paciente, a veces insoportable, de esas horas borradas, hasta que Arabella, ayudada por sus amigos, termina por entender la verdad que su cuerpo ya sabía: fue víctima de una violación.

Una herida propia, ficada con nombre y apellido

Lo que distingue a "Podría destruirte" de tantos otros títulos que abordan el mismo tema es que no nace de una hipótesis de guionista ni de un caso periodístico lejano: nace de una experiencia autobiográfica de su creadora. Coel no sólo la protagoniza, también la escribió y la codirigió, y por eso la serie tiene esa textura de quien está contando algo que le sigue doliendo mientras lo cuenta. Esa condición íntima fue, justamente, lo que hizo que las negociaciones con Netflix terminaran en un portazo. La plataforma quería quedarse con todos los derechos del material; Coel entendió que entregar una obra basada en una agresión que ella misma había padecido era, en la práctica, entregar también el modo en que esa herida iba a ser contada, editada y exhibida durante décadas. Prefirió quedarse sin el contrato más jugoso del mercado a perder esa potestad.

La serie finalmente se estrenó en junio de 2020, en plena pandemia, cuando la pantalla chica se convirtió para muchos en la única ventana al mundo. Su recorrido fue curioso: la crítica la recibió con una ovación que todavía retumba, pero las audiencias televisivas en el Reino Unido fueron bastante más discretas. El streaming, en cambio, le fue dando una segunda vida silenciosa, de boca en boca, de recomendación entre amigas, de madrugada compartida, y hoy figura en casi todas las listas de lo mejor que dio la televisión de los últimos años.

  • La serie reúne en una misma autora la creación de la historia, la escritura del guion, la codirección y la interpretación de Arabella, una combinación poco habitual en la industria.
  • Coel rechazó un acuerdo con Netflix para conservar la propiedad de una obra basada en una agresión sexual que ella misma había sufrido, y las tratativas no prosperaron.
  • El Emmy a mejor miniserie quedó en manos de "Gambito de dama", pese al reconocimiento crítico que cosechó "Podría destruirte".
  • La serie se emitió originalmente en junio de 2020 y su público creció de manera progresiva a partir del streaming.
“Y pensar que estuve a punto de no verla: ahora me parece una de esas series que te obligan a repensar todo lo que creías saber sobre el consentimiento, sobre la memoria y sobre lo que una autora es capaz de hacer cuando se niega a que le roben la historia.”Lectora de 47 años, a la salida de una función especial

Por qué sigue dando que hablar

A los lectores de cuarenta, cincuenta, sesenta años que me acompañan en esta columna les digo: "Podría destruirte" no es una serie cómoda. No está pensada para verse de un tirado un domingo a la tarde, ni para comentarse en la previa del partido. Pero si la dejan entrar, termina cambiándoles la manera en que miran una noche de viernes, una amistad, un "yo no me acuerdo" que en general se usa para zanjar y no para abrir. Y eso, en una pantalla chica cada vez más ruidosa, ya es muchísimo.

Yo la vi de a ratos, la dejé, la retomé, volví atrás para revisar una escena, y en algún momento me encontré pensando en esa frase que repiten los personajes como un estribillo: "could this happen to me?", ¿me podría pasar a mí? Como si la ficción y la vida, en estas doce horas de televisión, terminaran por hacerse la misma pregunta. Y la respuesta, claro, es la que Michaela Coel se animó a poner en pantalla a costa de su propia tranquilidad.

BG
Belén GiménezCultura y espectáculos

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