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Martes, 13 de octubre de 2026
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River se juega la vida en Junín: gana o se le complica todo el semestre

El Millonario visita a Sarmiento en un partido postergado que se volvió una final anticipada. Fuera de los ocho que van al playoff y a seis puntos de la Libertadores, el equipo de Ponzio necesita sumar para no despedirse del Clausura antes de tiempo. Mientras tanto, el nombre de Ramón Díaz vuelve a sonar fuerte en Núñez.

Por Javier AquinoDeportes · · hace 19 h
River se juega la vida en Junín: gana o se le complica todo el semestre

Les cuento cómo está la cosa: River llega a Junín con la soga al cuello. El partido ante Sarmiento, que era una fecha postergada más en el calendario, se transformó en una final anticipada. Gana y respira; pierde o empata y empieza a despedirse del Clausura y, de paso, de la chance de meterse en la Copa Libertadores del año que viene.

Los números son crueles y no los invento yo. A tres fechas del cierre de la fase regular, el equipo de Leonardo Ponzio está afuera de los ocho que avanzan al playoff. La cosecha no alcanza: bajo la conducción de Ponzio se cuentan cuatro victorias y una derrota, un balance que ilusionaba pero que no le alcanzó al equipo para meterse en el lote de arriba. La diferencia con el puesto de Libertadores es de seis puntos, una distancia que parece mucho pero que en el fútbol argentino se achica rápido, siempre y cuando se empiecen a encadenar resultados.

Minuto a minuto, lo que se juega

  • El partido ante Sarmiento en Junín, por la fecha postergada, es el primer paso de las tres jornadas que le quedan al equipo en la fase regular.
  • Un triunfo mantiene viva la ilusión de clasificar al playoff del Clausura.
  • Un empate o una derrota deja al Millonario casi sin chances de pelear por el título en este semestre.
  • Después de Sarmiento viene el Superclásico contra Boca en la Bombonera, programado para el primero de noviembre, con el agregado de que el Xeneize es justamente el equipo que hoy ocupa el lugar de Libertadores que River necesita recuperar.
  • La tabla anual, ese otro campeonato silencioso que define copas, también está comprometida y obliga a sumar de a tres en Junín.

En lo futbolístico, hay una duda concreta para armar el equipo. Con el regreso de Almada a la titularidad después de su ausencia, la pregunta que se hace el cuerpo técnico es de dónde se recorta el cupo. Lautaro Pereyra viene de ser figura en el último partido y se ganó el respeto del hincha con su rendimiento, mientras que Galván también pelea por el puesto. Ponzio deberá decidir si premia lo hecho por Pereyra o si vuelve a confiar en Galván para acompañar a Almada en la zona de generación. No es una decisión menor: en un partido donde cada pelota pesa, elegir mal puede costar caro.

Ramón Díaz y el fantasma del banco

Ahora bien, no todo se juega en la cancha. En paralelo al partido, hay un ruido de vestidor que no para de crecer. El nombre de Ramón Díaz, elPelón, volvió a sonar con fuerza en Núñez después de más de once años afuera del club. ¿Qué lo destrabó? Una carta pública que escribió su hijo Emiliano Díaz, en la que contó que rechazó hacerse cargo del Corinthians de Brasil porque, según sus propias palabras, prefiere estar disponible para cumplirle un sueño a su padre. Emiliano había sido ofrecido formalmente para dirigir al Timao y la oferta era tentadora, pero eligió bajarse. Esa decisión, pública y con argumentos sentimentales, reabrió el debate sobre un posible regreso del Pelón al banco de River.

La dirigencia no descartó el nombre y lo dejó correr, una forma de mantener la expectativa viva sin quemarse con un anuncio prematuro. Lo concreto es que Díaz padre fue el entrenador que precedió a Marcelo Gallardo en aquel ciclo que transformó al club y le dio una identidad ganadora. Su eventual regreso, claro, implicaría desplazar a Ponzio, cuyo proyecto al frente del equipo sigue en evaluación permanente mientras los resultados no terminen de acompañar. Hoy Ponzio tiene el crédito justo y la paciencia corta: un traspié en Junín podría acelerar cualquier decisión.

La historia que se cruza en el camino

Les dejo un dato para dimensionar lo que se juega el equipo en Junín. La última vez que River ganó el Clausura con un cierre de fase regular de este tipo, con tres fechas por delante y afuera de los ocho, fue en aquel campeonato de 1997 que terminó con el equipo levantando la copa en el Monumental después de una remontada que nadie esperaba. Aquella campaña es la prueba de que la matemática a veces miente y de que el fútbol argentino permite hazañas que en otras ligas serían imposibles. No digo que se pueda repetir, pero sirve para no bajar los brazos antes de tiempo.

Mi pronóstico, para el que le interese: lo veo a River ganándole a Sarmiento por la mínima, un uno a cero trabajado, con gol de Almada después de una jugada de Pereyra. No será un partido lindo, no será un baile, pero los partidos de Junín rara vez lo son. Después vendrá el Superclásico y ahí sí se escribirá otra historia. Por ahora, a ganar en Junín y a soñar. Soy Javier Aquino, Deportes, y nos vemos en la próxima.

JA

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