Dos hermanas, un mismo mundo: la nueva lectura de Sentido y sensibilidad
La adaptación dirigida por Georgia Oakley lleva la novela de Jane Austen a un registro naturalista, con el foco puesto en el vínculo entre Elinor y Marianne Dashwood y en las formas en que las mujeres de la Regencia enfrentaban la inseguridad económica y afectiva.
Antes de hablar de la película, conviene imaginarse a una lectora o a un lector siguiendo la historia de las hermanas Dashwood desde ese momento en que la muerte del padre obliga a reorganizar por completo sus vidas. La propiedad familiar pasa a manos del hermanastro y Elinor, Marianne y su madre deben mudarse a una vivienda más modesta. No se trata solamente de un cambio de casa: detrás de ese traslado aparece una realidad muy concreta, la dependencia económica de las mujeres en la Inglaterra de la Regencia y los límites estrechos dentro de los cuales podían proyectar su futuro.
Una novela antigua que vuelve a hablar del presente
¿Qué es lo que hace que una historia escrita hace más de dos siglos siga resonando hoy? ¿La fragilidad económica de sus personajes, los vínculos familiares o la manera en que cada persona administra el deseo, la pérdida y la incertidumbre? La nueva adaptación de Sentido y sensibilidad no responde a esa pregunta con una sola explicación, sino con una película que pone el foco en la relación entre Elinor y Marianne Dashwood, encarnadas por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles.
La directora Georgia Oakley eligió alejarse del brillo asociado a las adaptaciones clásicas del género. En lugar de privilegiados salones, la historia se abre hacia campos, playas, barro y viento. Los exteriores ocupan un lugar central y la naturaleza aparece como un refugio posible para las protagonistas. Elinor dibuja o lanza piedras al agua para encontrar calma; Marianne se tiende en el campo o corre por la orilla. Hasta en esos momentos de evasión, sin embargo, las expectativas sociales siguen pesando sobre las dos sisters.
“La naturaleza funciona como el único espacio donde las protagonistas pueden escapar, aunque sea por momentos, de las expectativas sociales que pesan sobre ellas.”Análisis de la nueva adaptación
El argumento también cambia el lugar del romance. El guión de Diana Reid trabaja la diferencia de temperamento entre las hermanas sin convertirla en una rivalidad tajante: Elinor contiene sus emociones, mientras Marianne las expresa sin filtro y queda por eso más expuesta al sufrimiento. Lejos de separarlas, esa diferencia acaba acercándolas, porque cada una termina aprendiendo de la experiencia de la otra y entendiendo que las formas de atravesar una pérdida no tienen por qué ser idénticas.
- Elinor y Marianne atraviesan la muerte del padre y un cambio importante de nivel de vida.
- La película prioriza la complicidad y el apoyo entre las dos hermanas por encima de los vínculos románticos.
- Los espacios abiertos y el registro naturalista separan esta versión del brillo habitual del género.
- Los personajes masculinos también reciben una interpretación diferente, con más torpeza, cercanía y contradicciones.
Esa complicidad no es un detalle de sino el verdadero eje del relato, según la propuesta de Oakley. Daisy Edgar-Jones contó que terminó de comprender a Elinor al compartir escenas con Esmé Creed-Miles, de quien es amiga. Esa conexión previa se transforma en una closeness particular entre los personajes y ayuda a explicar por qué la relación entre las dos hermanas se siente más importante que cualquier Declaration romántica.
También cambia la lectura de los personajes masculinos. Herbert Nordrum construye al coronel Brandon desde la torpeza y la dificultad para expresarse, sin la solemnidad de versiones anteriores. Frank Dillane, en el papel de John Willoughby, acentúa sus aspectos más cálidos sin ocultar las decisiones que dañan a Marianne. De este modo, el film evita reducir a sus figuras a modelos fijos y les devuelve una dimensión más humana.
El resultado no compite con las adaptaciones predecessors, sino que propone otra entrada al texto: menos pendiente del romance y más atenta a la forma en que dos mujeres se sostienen mutuamente cuando las circunstancias económicas y sentimentivas se vuelven adversas. A la salida, una spectator resume lo queWorks de esta versión: no se trata solamente de volver a contar Sentido y sensibilidad, sino de contar qué significa acompañarse cuando el mundo se vuelve más pequeño.
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